Lo cierto es que en un primer momento, los pobladores del lugar pensaron que los revolcones de Kenneth en el piso no obedecían sino a sus clásicas borracheras, algo a lo cual lamentablemente están acostumbrados, porque es un pueblo chico donde todos se conocen. Pero luego, al persistir el hombre en sus gestos de dolor, se tomaron la cosa en serio y pidieron auxilio médico. De ahí en más, la historia reciente. Habrá que ver qué pueden hacer los especialistas con el miembro de Kenneth...