Impulsado por la ira y los celos, el engañado decidió ponerle el cuerpo a la situación, ya que el 23 de diciembre, alcanzó a ver a su esposa subiéndose en un vehículo particular, en el cual también estaba abordo otro hombre, a una cuadra y media de su domicilio, ubicado en la zona sudoeste de la capital santiagueña, jurisdicción de la comisaría número 45.
Comportamiento que le llamó mucho la atención porque la mujer tenía que ingresar a su lugar de trabajo dos horas después. Los ánimos comenzaban a aumentar de temperatura. De tal manera, que decidió seguirlos con su propio automóvil. Al llegar a la altura del barrio El Vinalar, les cruzó el vehículo y como si se tratase de unos delincuentes que se escapan de un robo, decidió enfrentarlos.
Enseguida, de acuerdo a las fuentes, comenzó una ardiente discusión entre los tres protagonistas, hasta que los dos hombres esgrimieron las armas para batirse en una suerte de duelo, típico del lejano Oeste. Antes de que suceda una tragedia, aparecieron los uniformados de la comisaría 45a para poner paños fríos en el asunto. Las autoridades policiales tomaron conocimiento del hecho y, al menos, los dos oficiales habrían sido puestos en disponibilidad y a disposición del Departamento Personal.