Reynoso padre e hijo fueron apresados cuando salieron de la casa en la vía pública y ahora quedaron a disposición de Fuenzalida, quien en las próximas horas los indagará en la Fiscalía
Especializada en Investigaciones de Trata de Personas y Delitos Conexos de San Isidro, ubicada en la calle Ituzaingó 194.
Ese mismo domicilio es el lugar donde el martes pasado Fuenzalida realizó un allanamiento en búsqueda del teléfono celular de Solange, que se activó con un “chip” (tarjeta SIM) de otra línea telefónica en la antena que cubre la zona de la casa de los sospechosos.
El fiscal no encontró el aparato pero se llevó de la casa de los Reynoso algunos cuchillos y una caja de pesca que podría ser clave en la investigación, ya que, según los investigadores, el lugar donde el sábado apareció el cadáver decapitado de Solange era un sitio donde Reynoso solía ir a pescar.
Tanto ese allanamiento como una serie de intervenciones telefónicas que fueron claves para el fiscal y los investigadores policiales, fueron otorgados por el juez de Garantías de San Isidro Rafael Sal Lari, quien ahora deberá definir si convierte la aprehensión de los Reynoso en detención.
Fuentes judiciales aclararon que el fiscal Fuenzalida decidió detener de urgencia a los Reynoso ante un inminente riesgo de fuga.
Los voceros también explicaron que el fiscal recién pudo hacer las detenciones hoy a la mañana, luego de que anoche, a su regreso de Entre Ríos, la madre de Solange le declarara en la causa que pudo reconocer el cadáver decapitado como el de su hija, ya que el juez entrerriano no le había enviado a Fuenzalida esas actuaciones.
A pesar de estar decapitada, el cuerpo de Solange fue reconocido ayer por su madre y otros familiares que viajaron especialmente a la provincia de Entre Ríos.
La clave del reconocimiento fueron tatuajes que la víctima tenía en uno de sus hombros con las iniciales de los nombres de sus dos hijos, “A” y “L”, pese a que esa zona había sido tajeada con la clara intención de dificultar la identificación.
Aguirre era madre de dos niños, un varón de 5 años y una nena que el lunes cumplió 2, y fue vista por última vez el 5 de este mes a las 19.46 cuando quedó filmada comprando cigarrillos en un supermercado de dueños chinos sobre la ruta 9, de Benavídez, y luego cruzó para ingresar al comercio de Alejandro Reynoso.
La madre de Solange fue quien declaró en la causa que aquel miércoles su hija le dijo que además de ir a comprar cigarrillos, iba a aprovechar para ir a hablar con el padre de su hija.
El pollero también declaró como testigo antes de ser detenido y en ese momento le reconoció al fiscal Fuenzalida que Solange fue a visitarlo esa tarde, explicó que de uno de sus locales se fueron en auto hasta el otro, que allí charlaron de asuntos personales y luego la chica se retiró por sus medios.
El sábado, cuatro pescadores paraguayos hallaron el cuerpo que finalmente fue reconocido ayer como el de Solange.
El cadáver estaba semienterrado, completamente desnudo, decapitado, con las yemas de sus dedos seccionadas y con heridas cortantes en un hombro y en la espalda.
Según la autopsia realizada en la morgue judicial de Gualeguaychú, el crimen se produjo entre 12 y 24 horas antes de ser hallado el cadáver, la víctima tenía vaciado el estómago y presentaba una pronunciada dilatación en el ano de unos ocho centímetros.