La periodista preguntó a la entrevistada cómo era la casa de un pobre y la mujer le respondió que “lo que nunca falta en la casa de un pobre es un vidrio roto tapado con algún nailon o cartón, una frutera con mandarinas y varios perros”.
Luego, la entrevistada contó que su familia estaba compuesta por nueve hermanos, producto de dos matrimonios de su madre y señaló que ella y sus parientes son personas que no pudieron ‘estudiar” y que los más lejos que llegaron fue “el secundario”.
-Pero, ¿por qué no podés estudiar? ¿No tenés acceso o empezaste a trabajar desde muy chica?
-Nosotros trabajamos siempre desde chicos, en chacras o en el campo. Desde los siete años me ha tocado hacer todo tipo de trabajos como sembrado de verduras, cosechas de frutas y demás. Y siempre ha sido lo mismo, te pasás el día trabajando y lo único que tenés ganas cuando llegás a tu casa es acostarte.
-¿Y la situación sigue siendo igual?
- Hay más comida pero la situación sigue siendo la misma. Ya no hay tanta carencia de esa necesidad básica que era el alimento, ¿o no? Pero en lo económico sigue siendo lo mismo. Por más que se trabaje, se trabaje todo el día entero, no alcanza.
(...)-¿Hay mucha gente que pasa por esta misma situación o eran los únicos en el barrio? ¿Era una situación común?
-En aquel entonces no era tan común como lo que he visto ahora. Hoy por hoy creo que hay mucha más pobreza.
-¿Tu familia sigue en situaciones así?
-Sí. Inclusive tengo familiares que viven cerca de un basurero.
En otro tramo de la entrevista, la periodista le preguntó si ella y su familia habían recibido ayuda del Estado y la víctima dijo que sí, sobre todo “alimentos” pero que estos alcanzaban sólo para “diez días”.
-Hablabas de un círculo (vicioso), como que te metés tanto en la vorágine que se te pasó la vida....
- Te lleva. Exacto (...) Al principio, uno siempre sueña en querer hacer algo. Pero ves todos los días la misma realidad que te terminás acostumbrando.
¿La aceptás?
-Terminás aceptándola. Sí. Y se muere todo. Es cómo vivir robóticamente. Es fuerte. (...) Te da lo mismo bañarte o no bañarte. Te da lo mismo todo.