Además, el empresario está sospechado de ser el testaferro del vicepresidente argentino,
Amado Boudou, quien
se encuentra procesado por presuntas negociaciones incompatibles con su cargo y por cohecho pasivo en el caso de la compra irregular de la empresa
Ciccone Calcográfica, a través de la empresa The Old Fund.
Boudou está acusado de haber acordado con los dueños de la imprenta Ciccone Calcográfica la cesión del 70 por ciento de la empresa "a cambio de la realización de los actos necesarios para que la firma pudiera volver a operar y contratar con la Administración pública".
En julio de 2010, un juzgado del fuero comercial declaró la quiebra de Ciccone a petición del Fisco argentino por
deudas impositivas.
La Justicia levantó la quiebra tres meses después, a solicitud de la propia empresa, tras haber negociado un plan de pagos con el Fisco, y la empresa quedó en manos de The Old Fund, cuyo responsable era Vandenbroele.
El jueves, la
Cámara Federal confirmó el procesamiento de Boudou por "cohecho pasivo y negociaciones incompatibles" con su cargo en el caso de la imprenta de papel moneda.