En la jornada del paro general de las CGT opositoras, la presidenta Cristina Kirchner dispuso la quita de subsidios para las empresas de colectivos que no prestaron servicio, y permaneció en todo momento en la residencia de Olivos, donde recibió a funcionarios.
Randazzo señaló que "la decisión de la presidenta Cristina Kirchner ha sido que la empresa de colectivos que no haya prestado servicio no recibirá la compensación correspondiente al día" y puntualizó que la cifra que dejarán de percibir por la huelga es de "aproximadamente 50 millones de pesos".
Por su parte, la Presidenta permaneció durante el día en Olivos donde mantuvo audiencias por la tarde con el ministro de Planificación, Julio De Vido; el CEO de YPF, Miguel Galuccio; la directora adjunta de la Aduana, Beatriz Paglieri y el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, se informó.
En tanto, durante toda la jornada la Casa Rosada lució sus pasillos desiertos, dado que el grueso de los empleados no llegó hasta su lugar de trabajo ante la ausencia de transporte público.
El impedimento de muchos empleados de llegar a sus lugares de trabajo afectó el servicio de comedor de la sede gubernamental, por lo que se dispuso un almuerzo de emergencia para los granaderos, y el servicio de seguridad en la Casa Rosada.