Ante el revés judicial en Estados Unidos, la Argentina dejaría de lado cualquier posibilidad de pedir una quita y operaría con una estrategia similar a la utilizada ante el Club de París: pagar todo lo reclamado pero a largo plazo. Así, el país podría ofrecer un "anticipo" de 300 millones de dólares y acordar emisiones de títulos a varios años.
Los fondos buitre ya hicieron trascender que están dispuestos a escuchar ofertas, pero manifestaron su pretensión negociar "cara a cara" con referentes con poder de decisión.
Si bien existen dudas sobre si la cláusula RUFO (Rights Upon Future Offers) podría activarse igual aún en caso de una orden judicial como la que imparte Griesa, la Casa Rosada no quiere correr el riesgo de que los bonistas que entraron al canje puedan reclamar a la Argentina más dinero si mejora su oferta al resto de los acreedores no reestructurados.