Además, aseguró que la mayoría de los detenidos "estaban muy alcoholizados".
En el mismo sentido, hinchas que se encontraban con sus familias denunciaron la "venta de alcohol ambulante sin ningún tipo de control" en los alrededores de la Plaza de la República.
"Tuvimos que actuar. A nadie le gusta actuar en un festejo. Actuar en esas condiciones es muy difícil. Había criaturas y bebés, había que separar 'la paja del trigo'", aclaró.
Pasadas las 21 del domingo, y cuando más de 50 mil personas habían acudido al centro porteño para festejar el subcampeonato del seleccionado de Alejandro Sabella en la Copa del Mundo, comenzaron los enfrentamientos entre grupos violentos (algunos ataviados con capuchas) y fuerzas policiales, que intentaron dispersarlos arrojando gases lacrimógenos y agua desde los carros hidrantes.
"Cuanto auto pasaba, lo rompían y le robaban", narró Berni, que insistió con "la planificación" de los hechos.
"Hubo una planificación para que ocurriera ésto y que pueda generar un gran caos. Hemos podido trabajar con mucha paciencia; pudimos separarlos para detenerlos", afirmó.
El director general del SAME, Alberto Crescenti, confirmó que cerca de 70 personas, entre ellos 15 agentes policiales, resultaron con heridas de diversa consideración durante los disturbios.