En ese contexto, se incluyen la suba en las horas cores (extras) de 14 a 24 pesos y a 50 pesos para aquellos efectivos que vivan a más de 200 kilómetros del lugar de trabajo más los 780 pesos mensuales para el mantenimiento del uniforme (antes era 78 pesos), todo retroactivo al sueldo de septiembre.
De esa manera, luego de los tensos momentos que se vivieron en diciembre pasado con policías de la Provincia, se descartó que Buenos Aires pueda seguir los pasos de Entre Ríos o Chaco, que dieron marcha atrás con el aumento al indicar que firmaron acuerdos bajo "sedición", ya que los uniformados negociaron con sus armas reglamentarias en la cintura.
La decisión de ambas provincias podía generar un efecto contagio en otros gobernadores y seguido de ello se iniciaron temores de que los efectivos pudieran volver a autoacuartelarse ante esta determinación.
Sin embargo, Buenos Aires ratificó que pagará el aumento, tal como lo anunciaron, hasta el momento, Córdoba, Santa Fe, Tucumán, Río Negro, La Pampa y Corrientes, esta última luego de que el gobernador, Ricardo Colombi, negara que haya tenido que negociar bajo extorsión.
En cambio, el vicegobernador de Chaco a cargo del Ejecutivo local, Juan Carlos Bacileff Ivanoff, y el gobernador de Entre Ríos, Sergio Urribarri, tomaron la decisión de neutralizar los incrementos a los uniformados rubricado en el mes de diciembre luego de la ola de protestas que sacudió al país.