15 de septiembre 2010 - 00:00
Brilla junto a Contreras en La Vida es Sueño
Según Furriel, la tira tendrá parecidos con Montecristo.
Los clásicos teatrales parecen que en la carrera actoral de Joaquín le sientan y muy bien. Vale recordar que ya hizo con buena repercusión “El reñidero”, “Rey Lear”. Ahora hace un muy interesante Segismundo en “La vida es sueño” en el San Martín junto a Patricio Contreras y Osvaldo Santoro, entre otros. Con respecto a los clásicos comentó: “Me caen bien, porque para crecer son grandes desafíos, y los héroes clásicos siempre me fascinaron. Esa clase de obras tienen una gran dimensión”. ¿Cuál es el plus que encontrás en los clásicos, y encima qué sentís estando en un espacio con tanto prestigio como el San Martín? Las palabras del actor fueron muy claras: “Siempre hice clásicos y nunca llevé a cabo piezas contemporáneas. Los clásicos invitan a la teatralidad, es encontrar una expresión propia arriba del escenario, que no tiene nada que ver con la cosa cotidiana de la televisión. Entonces, estos textos no podés hacerlos de manera realista. Con respecto al espacio, tiene que ver más que nada con mi deseo, y estar en el San Martín es un honor. Cuando estudiaba en el Conservatorio de Arte Dramático soñaba hacer grandes personajes, dado que son exigentes. Ahora, jamás supuse que a los 35 años haría de Segismundo en el San Martín, es un privilegio enorme y me alegra muchísimo”. Una ayuda vital para Joaquín a la hora de componer a Segismundo la aportó su ex compañero de elenco en “Rey Lear”, el gran Alfredo Alcón, quien ayudó al joven en muchos aspectos de su actual papel. El recuerdo imborrable de ese hecho lo expresó el intérprete: “Alfredo me ayudó en las primeras lecturas. Al ser teatro en verso, Siglo de Oro Español y de la época del barroco, estaba un poco solo en la lectura. Entonces, le pregunté a Alfredo sí antes de cada función de ‘Rey Lear’ podíamos leerla juntos e ir descubriendo el texto. Mi primer acercamiento a Calderón de la Barca con ‘La vida es sueño’ fue junto a Alfredo. Ha sido una especie de guía teatral. La primera tranquilidad me la entregó él, quien me ayudó a entender los textos, siempre le estaré muy agradecido”.