Por WILMAR MERINO
Las voces de la radio disparan la imaginación. Y uno de los casos en donde la belleza del decir condice con un rostro armónico y un alma serena, es el de Fátima Slame, locutora de Radio 10. Es que la ya de por sí bonita mujer se encuentra radiante esperando en agosto la llegada de su primera beba, a la que llamará Laial (en árabe: Las Noches). Y, se sabe, la llegada de un bebé todo lo transforma. Por eso disfruta trabajando hasta último momento en la 710, acompañando a Rolando Hanglin en su magazine de 15 a 18, y a Jorge Lafauci los domingos al mediodía. “Soy porteña, y me crié aquí, en Capital Federal”, cuenta Fátima, a quienes muchos suponen tucumana por la buena personificación que hace de una “chinita” en el ciclo de Hanglin. Pero como ella cuenta: “A Tucumán fui de visita nomás, pero mis raíces tucumanas son de parte de madre”, aclara. Con respecto a su vocación, la locución le llegó casi por casualidad a su vida mientras estudiaba Ciencias de la Comunicación: “Un operador de un taller de radio me dijo: ‘¿No me grabás unas cosas que es para una radio?’. Le dije que no era profesional y me dijo ‘tenés buena voz, deberías ser locutora’. A partir de allí empecé a averiguar cómo era el tema, hice cursos, ingresé al Cosal y comencé a cursar allí”. Esta prehistoria radial de la morocha toma visos profesionales cuando Jorge Rial le da su primera gran oportunidad: “Mi primer trabajo profesional fue en Radio Diez. Jorge Rial se estaba yendo de Radio Libertad y armó un grupo de laburo nuevo, y me convocó a mí a través de un abogado suyo que me conocía de una oficina donde me desempeñaba como empleada administrativa. Lo contacté telefónicamente, le llevé material mío y cuando se pasó de radio se acordó de mí. El programa era Paparazzi, y creció mucho, al compás del crecimiento de la radio, que se puso líder”. “Era un grupo bárbaro -recuerda-. Estaban Ventura y Rolo Villar en el humor. Rial me manijeó mucho: ¡le calentaba el bocho a los taxistas conmigo! Luego se fue a La Red, yo lo acompañé y cuando dejó de hacer radio volví a la Diez a hacer un programa los fines de semana con El Chango Torres y Guillermo Stronatti. Me fui de ahí a Mitre, con Magdalena, a hacer la edición matutina y vespertina. Luego volví con Rial a la Diez, para hacer una temporada más. Pasé por Radio Ciudad, a la medianoche, con Quique Dupláa, y finalmente volví a la Diez de la mano de Hanglin. Hace tres años que estamos haciendo el programa”. “Estaban buscando a una reemplazante de Florencia Ibáñez, alguien que le siguiera el tren a él. Y muchos productores que me conocían le tiraron mi nombre y él me llamó. Hicimos un training al aire y pegamos muy buena onda”, cuenta memorando el origen de la relación. “A Hanglin trato de acompañarlo con algún personaje que le sirva. Yo soy la esposa dulce cuando él es Cabroni y cuando hace Manso soy la esposa malísima. El es muy creativo: verlo trabajar es estar en un lugar de privilegio”, dice. Respecto de su compañero de Todo por Hacer, el programa dominguero de los mediodías, señala Fátima que, “en el programa de Lafauci entré reemplazando a Karin Cohen. Lafauci es un capo, sabe mucho de espectáculo. Los artistas lo respetan mucho. Le dan notas un domingo al mediodía porque se llama de parte de él. Yo intervengo en las notas, fue un crecimiento grande para mí estar a su lado”. Puesta a contar una anécdota vinculada a su labor radial, Fátima sonríe mientras recuerda aquella vez que “estábamos en el programa de Rial y entró con Rolo Villar una persona con una torta de pochoclos y se sentó unos pasos atrás de la mesa. Nosotros pensamos que era un pariente de Rolo. Estuvo todo el programa, hacía comentarios en los cortes, daba su opinión sobre las noticias del informativo... todos pensamos que era un conocido de Rolo. Pero cuando se fue dijo: ‘Yo entré porque ayer había dejado un mensaje prometiéndoles que les iba a hacer probar mi torta de pochoclos y acá está. Ahora los dejo porque se me va el tren, chau’. Lo encaramos a Rolo y le dijimos, ‘¡ché, ¿éste no es pariente tuyo?’. Y Rolo nos dice: ‘No, recién lo veo, yo pensé que conocía a alguno de ustedes’”.