30 de marzo 2011 - 00:00
Del Santo de la Espada a El Puntero
Rodrigo de la Serna empezó 2011 con todo: hace cine, teatro y televisión.
A días del estreno de una película que lo desafía al frente de la pugna y convicción que supo albergar nada menos que el Gral. Don José de San Martín y su ejército, en 1817, Rodrigo de la Serna se alinea con los variados proyectos que lo tientan. Compenetrado con la historia y el presente de los argentinos, apolítico, como se define, pese a colocar su expresión en productos gestados desde las entrañas del contenido oficial, el actor de Contra las Cuerdas, estudioso de cada paso a seguir, prepara su arte para un año laboral intenso. De cara al estreno del film de Leandro Ipiña que lo marcó: Revolución. Del cruce de los Andes a las primeras secuencias de El Puntero, el nuevo unitario producido por Pol-Ka que se verá próximamente por la pantalla de El Trece, y a la inminente pieza teatral Lluvia Inconstante, deja en claro que ante todo resguarda el peso propio que conlleva la palabra privado. Y es firme a la hora de abrir puertas que puedan exhibir lo que acontece más allá de lo específico de su trabajo. “Uno tiene que hacerse cargo de sus deseos y a veces lo que uno desea va en contra de lo que te van ofreciendo. Si no tenés que parar la olla, porque también hay que parar la olla, uno trata de elegir. He trabajado por muy poco dinero y lo sigo haciendo, pero me tiene que agradar una historia”, suelta el chico corroborando lo que le sucedió con la actual ficción de Canal 7 que encara junto a Soledad Fandiño y Maximiliano Ghione. “Una historia tiene que llamarme la atención para que yo tenga ganas de contarla y eso pasó en Contra las Cuerdas”, dice de la tira producida por On TV que llegará a su final el 14 de abril con una despedida con público en vivo en el Teatro Gran Rex.
Ringo, el proyecto que no fue
En ese tren, nada mejor que los dos años en los que se preparó para componer al boxeador Ringo Bonavena en un rodaje que luego se frustró, para utilizarlos en favor del irascible Ezequiel de Contra las Cuerdas. “Volqué todo eso que me costó tanto trabajo para la película de Ringo Bonavena que no se llegó a hacer, entonces lo volqué aquí”, cuenta Rodrigo. “Yo les dije a los productores del programa que me gustaría que el personaje sea boxeador. Durante dos años me dediqué a entender cómo era un boxeador y a entrenarme como un boxeador para la película. Me vine preparando en boxeo para un proyecto que no salió y me quedó el bichito del boxeo. Continué entrenando y preparándome hasta que lo pude volcar en esta serie y por suerte pegó”, sonríe. Y de inmediato agrega: “Uno les pone su vida a los personajes, todo lo que tiene Ezequiel viene de mí. Todo lo que hago viene de mí”, señala De la Serna que, en breve, se pondrá a tono con la obra Lluvia Inconstante, junto a Joaquín Furriel bajo las directivas de Javier Daulte. Rodrigo de la Serna sostiene una particular relación con la televisión, esquiva y distante por momentos, y en otros, como el actual, más intensa y presente. Haber aceptado protagonizar en tan breve lapso Contra las Cuerdas y ahora El Puntero tiene su explicación. En áreas de la Televisión Pública no se lucha contra la presión y exigencias del dichoso rating que sí contemplan los canales más competitivos. En tanto, un unitario se elabora de modo más relajado. “Con la televisión es raro”, confía este intérprete. “A mí me gustan más los tiempos del cine. Me parece que me deja más tiempo para hacer otras cosas, para estudiar, para hacer música, para tocar la guitarra. En la televisión uno es más esclavo”, advierte. “En este caso una tira diaria como Contra las Cuerdas fue muy exigente. Son 10 u 11 horas por día y más allá de las horas, son 20 escenas por día. En un unitario a lo mejor también son esas horas pero grabás 4 escenas. En una tira diaria hacés 20 y entonces el desgaste emocional y psíquico es mayor. A mí el rating nunca me interesó mucho. Habrá que ver como se mide el rating. En Canal 7 se trabaja más relajado porque es un canal que no tiene exigencias con respecto a ese tema”, sostiene próximo a convertirse en un desorientado ser dentro de la flamante historia que contará la producción de Pol-Ka. “Lombardo, un pibe muy marginal, muy descarriado, con mucha violencia contenida, pero mucha ternura también. Se apoya mucho en el personaje de Chávez (El Gitano), que es dirigente del barrio y a partir de ahí se apuntala. Digamos que empieza a recuperarse un poco empezando a trabajar para él”, sintetiza Rodrigo su rol en El Puntero, el unitario de Canal 13 protagonizado por Julio Chávez, Gabriela Toscano y Luis Luque, que narra el devenir y accionar de Pablo Aldo Perotti, más conocido como El Gitano (Chávez), un puntero político con más de treinta años de militancia que, a diferencia del resto de los dirigentes, está cerca del pueblo, escucha sus necesidades y soluciona sus problemas más elementales. “Es una buena historia para contar. Además en Pol-Ka se trabaja más cinematográficamente. En un unitario hay más tiempo”, concluye. Por KARIM GONZALEZ