Hacia finales de la década del 90, la desaparición y asesinatos de niños aterrorizó a los habitantes de Río Claro, una ciudad en el interior del Estado de San Pablo, Brasil. La investigación estaba estancada y las medidas de seguridad implementadas por la policía local no parecían ser suficientes. La Dra. Sueli Isle terminó la carrera delictiva de El Monstruo de Río Claro.