Al frente de Gloria, el querible personaje que encara todos los domingos a las 22 por Telefé, junto a Guillermo Francella en El Hombre de tu Vida, Mercedes Morán siente que reivindica la ficción en la televisión argentina. El envío escrito y dirigido por Juan José Campanella que ronda en tono de comedia sobre el tema de la angustiante soledad y su non santos modos de usufructuarla, se ha convertido en un suceso del último día del fin de semana y en un referente notable para la pantalla chica de su modo de realización. Esta actriz disfruta el reto que la vuelve a reunir con inestimables compañeros de ruta, con entusiasmo, con sabiduría y con gran orgullo.
“Un proyecto así me da mucho placer, para mí es un honor que hayan pensado en mí para un personaje tan fundamental en la historia. Ya había hecho con Campanella Culpable en calidad de autor y había sido dirigida en cine en Luna de Avellaneda, pero tenía muchas ganas de encarar un proyecto que lo tuviera a él como autor y director”, dice Mercedes de manera relajada. “Personalmente pienso que maneja este género como nadie. Es el clásico costumbrismo pero, de pura cepa, bien hecho. Los diálogos con imperdibles, no hay lugar para la sanata, para el naturalismo que a veces se confunde con el costumbrismo. Yo creo que él es un maestro en este género”, se maravilla. “Además, trabajar con Guillermo que habíamos compartido película en Los Marziano (de Ana Katz) pero no muchas escenas y con Luis (Brandoni) que compartimos Culpables, es bárbaro. Fue un reencuentro con todos, me hace muy bien participar en este proyecto de hombres. Está bueno ser la única chica en un grupete de hombres, por eso espero muy ansiosa a cada actriz que llega como invitada de cada capítulo”, suelta con una sonrisa.
Desde su inicio, El Hombre de tu Vida provocó fuerte adhesión. La trama cómplice, actores entrañables y la pluma -en colaboración con Marcela Guerty -, del director de El hijo de la novia, Luna de Avellaneda y El secreto de tus ojos, entre tantas, fueron suficientes para lograr inmediata repercusión. “Las ficciones cuando son buenas son un aire fresco para la televisión”, asume Morán que se revela como gran telespectadora. “Yo veo mucha televisión, veo todo, y más allá de mi condición de actriz, estoy esperando buenas ficciones. Aquí, hay una ficción muy bien hecha, con muchísima calidad. La estamos haciendo como se hace cine, son peliculitas de cada capítulo. No hay desperdicio de libros, de guiones, de ideas, de actuaciones”, remata la mujer que en teatro se sumó al rotundo éxito de Agosto - en la temporada pasada-, y dirigió la puesta de Amor, dolor y qué me pongo.