Maximiliano Guerra, a quien no le gusta tanto el mote de “el malo de la película”, señaló que este año “la puntuación viene más complicada porque se ve mucho talento. Se presentó más gente al casting para probarse. Muchos no tenían la intención de ganar, sino de presentarse para saber qué opinaba el jurado. Querían verse y a nosotros nos tomaron como referente. Y si así lo hicieron es porque nos ganamos un espacio de respeto. Quiere decir que creen en nuestra opinión”. Para el bailarín, Talento es un “programa familiar, que está instalado, la gente lo pide y da oportunidades el ciclo, la gente sabe que la vamos a cuidar y respetar. Si el programa durase todo el año, para mí, sería más de lo mismo y no tendría sentido. Está bien con 20 emisiones. Por lo que respecta a mí, Talento es un formato consecuente con lo que pienso. No podría hacer otra cosa en televisión”.