Con el correr de los minutos, la situación se fue calmando, sin que se supiera de la existencias de heridos de cualquiera de los dos bandos.
Si bien los barras brava fueron dispersados, la policía dejó que cerca de 100 hinchas quedaran frente al portón por donde tenía que salir el micro que trasladaba a los jugadores.
Estos hinchas permanecieron por espacio de más de una hora en el lugar y cuando el micro salió a la calle, la mayoría comenzó a insultar a los futbolistas y algunos corrieron unos metros al vehículo golpeándolo.
Lejos de dispersarse, la gente permaneció en el lugar y comenzó a insultar, como había sucedido durante el partido, al presidente Carlos Portell.
‘Ladrón...Ladrón”, “Andate hijo de puta...” fueron algunos de los insultó que los hinchas lanzaron contra un Portell, que si estuvo en el estadio, por esas horas ya se había retirado del lugar.