16 de marzo 2011 - 00:00
“Juzgo como si hubiese pagado entrada”
Guerra se convirtió en el jurado “malo” de Talento Argentino. “No doy chances salvo a los verdaderos artistas”, dice.
Estricto, exigente, preciso, severo, Maximiliano Guerra se ha convertido, además de uno de los máximos exponentes de la danza, para los seguidores del televisivo Talento Argentino en el más “malo” de los integrantes de un jurado que comparte con Catherine Fulop y Kike Teruel. De cara a la emisión especial de esta noche, donde el jurado elegirá a sus dos últimos finalistas que se sumarán a los diez que fueron elegidos en semanas anteriores, y ya palpitando la gran final del próximo sábado del certamen que conduce Mariano Peluffo, este talentoso artífice del ballet argentino analiza su paso por el envío que transita la etapa decisiva, sin dejar de reconocer su rigor. Con el pulsor listo para marcar su cruz ni bien el participante que está delante de sus ojos no le cae en gracia, Maxi Guerra advierte su juego mientras se considera parte del público a la hora de juzgar a los “talentos”. “Soy muy exigente primero conmigo mismo y después con los demás”, recalca el hombre que recorrerá el país al frente de su nuevo espectáculo Carmen, la ópera francesa más famosa en el mundo entero. Al jurado más exigente, según los participantes y espectadores del ciclo de los días sábados a las 21.30 de Telefé, no le gusta perder tiempo y eso explica, en parte, su recta conducta. “Trato de no dar chance”, resume Guerra. “No me interesa perder tiempo. Soy blanco o negro, no tengo grises”, dice, al tiempo que reformula la pregunta en voz alta. “¿De qué manera juzgo? Me siento exactamente como público, me siento como si hubiese pagado la entrada y estoy viendo un show. Si me gusta o no me gusta, si me lo banco o no me lo banco y apenas no me lo banco ya está”, cuenta este exitoso bailarín, miembro del Ballet Estable del Teatro Colón desde 1985. Sumamente crítico de las actuaciones que no tienen el nivel que el programa reclama, pero muy generoso con aquellos participantes que lo reúnen, Maxi muestra su dureza para con quienes se presentan sin estar a la altura de las circunstancias. “Hay gente que le falta el respeto al escenario y eso conmigo no funciona. Es el lugar donde viví toda mi vida. Es un lugar sagrado para mí y justamente lo que quiero que le deban es respeto”, sostiene aludiendo a quienes conceptúa en Talento Argentino 2011. -¿Qué descubriste en la televisión, un ámbito tan diferente al del ballet? ¿Qué te llevó a aceptar el reto de integrar el jurado de un programa donde además de la capacidad, muestra, en las primeras instancias, a gente que como decís, quizá le falte el respeto al escenario? -La única razón por la que acepté estar en la tele es porque este formato me gusta y le da lugar a la danza. Sigue siendo parte de mi misión difundir mi arte a niveles populares. El programa también es una opción para el público televisivo. Más allá de lo que se vea, el fin último es darle lugar a la tanta gente talentosa que hay en nuestro país. Es un programa federal, con buen contenido, diferente, que brinda posibilidades a los demás. Eso fue lo que siempre rescaté y lo que me hizo tomar la decisión de estar en la tele. Satisfecho con su función, a Maximiliano Guerra sería imposible convencerlo de que ejerza ese rol sentado en el jurado de Marcelo Tinelli. “Ni loco estaría allí”, suelta y se indigna por lo que, según su juicio, dispara el envío de Ideas del Sur. “Es degradante en muchos aspectos. No hay danza ahí, pero eso no me preocupa tanto como lo que hacen con la imagen de la mujer y otros valores”, se disgusta. “Si un programa necesita menospreciar o minimizar la imagen de una mujer o que el jurado sea la estrella, es porque no hay nada”. Lejos de los escándalos que proponen los realities, Guerra se suma a la esfera televisiva como una forma de continuar su tarea en pos de la integración de su arte en la comunidad. “Si le da lugar a la danza, bienvenido”, comenta. “Hace muchos años que estamos trabajando en esto de popularizar, de alguna manera, el ballet, con mucho esfuerzo y mucha paciencia. Cuando empecé hace 25 años a llevar la danza a todos lados, siempre tuve mucha fe porque sé que la danza es algo que atrae y que la gente elige”, dice dispuesto a trasladar la controvertida historia de Carmen, tras el éxito que tuvo en el Teatro Auditorium de Mar del Plata, a diferentes puntos de la Argentina. “Inicio una gira por todo el país en abril llevando la danza a todos lados. Esa es mi misión, igual que lo que hice esta temporada. Se me ocurrió con la intención de darle otra propuesta a la gente”, dice Maxi. “Sabemos que en temporada de verano en la costa siempre hay mucha revista, que siempre está la comicidad, que siempre hay buen teatro, que hay buenos infantiles, pero falta la danza. La danza siempre viene, toca y se va. Entonces, redecoré la sala e inicié la segunda temporada en Mardel. La verdad es que me sentí de maravilla”, sonríe, dando muestras de su gran capacidad para conciliar su estricto rol dentro del jurado de Talento Argentino con la recreación de nada menos que el clásico Carmen, una de las obras más interpretadas junto a La Boheme, Madame Buttefly y La Traviata.
Por KARIM GONZALEZ