01 de febrero 2012 - 23:13
La mala que se convirtió en heroína en Dulce Amor
La actriz explica que le gustan las villanas, rol que interpretó en variadas ocasiones. Pero ahora es el personaje femenino principal de la novela que inesperadamente le dio respiro a las noches del canal de San Cristóbal.
La mala que se convirtióen heroína en Dulce Amor
Por KARIM GONZALEZ.- La actriz Carina Zampini, quien protagoniza la telenovela Dulce Amor que hace dos semanas estrenó Telefé, aseguró que le gusta interpretar personajes con un rol negativo, como los malos de la historia, porque son “fuertes, tienen acción y llevan “adelante los conflictos”. Pero en su caso, el personaje de Zampini aparece como una mujer estructurada y poco afecta a los cambios y esta característica le hace lucir a primera vista su rasgo negativo. Su papel de Victoria la obliga a tocar “cuerdas que no había tocado en mis anteriores trabajos. Para mí, encontrarme en un lugar en el que no me siento como pez en el agua es bueno en el plano actoral, porque no es lo que estoy acostumbrada a hacer. Está bueno y me divierte, sobre todo en las escenas que realizamos en el auto con Sebastián (Estevanez)”.
En el rol del chofer de Victoria (Zampini), quien maneja el emporio de la golosina, Marcos (Estevanez) ella encuentra un remanso a tantas presiones y secretos de familia. Las charlas en el auto, en el cual ambos pasan mucho tiempo, la vida privada de ambos y sus sentimientos se están empezando a cruzar. Dulce Amor es la historia de las hermanas Bandi, Victoria (Zampini), Natacha (Mariana Calu Rivero) y Brenda (Rocío Igarzábal), quienes son dueñas de una fábrica de golosinas que está a punto de quebrar.
-¿El público sigue recordándola por personajes de mala, como Carla Lucero en Mujercitas, Ricos y Famosos, Padre Coraje y Malparida?
-Sí, es increíble, no sé qué es, porque todos los programas tienen un malo, si no no hay un programa.
-¿Le gusta componer personajes de contrafigura?
- Siempre, porque son los que llevan los conflictos de la historia, son los personajes fuertes, son los que tienen acción, por eso a mí me gusta mucho hacer de mala.
-En Dulce Amor la propuesta pasa por ser la buena de la historia, aunque esa veta no se muestra al principio. Victoria es la que toma la decisión y no hay nadie que le pueda hacer la contra. Cree que es autosuficiente y eso la hace pasar por una mujer muy estricta y rígida.
-En este personaje me divierto mucho porque estoy tocando cuerdas que no tocaba habitualmente en mis trabajos, porque a veces me ofrecen personajes bastante parecidos o porque la historia no entra para ese lado.
-¿Su personaje cambia de estado de ánimo cuando se topa con el personaje de Marcos (Estevanez), su chofer sexy?
-La estructura del personaje es que tiene que mantenerse muy seria, por ahí tenga que ver con algún otro personaje que hice, pero lo que pasa con Sebastián en las escenas es increíble, porque hacemos pases de comedia romántica como las de Julia Roberts, no son cargas, no son pesadas. Nos divertimos mucho laburando y cortamos muchas veces porque nos reímos y está bueno.
-¿Qué sensación le produce trabajar en ese ambiente?
-Para mí, encontrarme en un lugar en el que no me siento como pez en el agua, porque no es lo que estoy acostumbrada a hacer, está bueno y me divierte, sobre todo en las escenas en el auto con Sebastián.
-¿Dulce Amor es una telenovela clásica?
-Es una novela de emociones contenidas, la estética y los personajes son modernos, tienen cierto naturalismo. No son esos personajes de las telenovelas que se hacían 17 años atrás, que tenían como esa carga de culebrón y de teleteatro. Esta es una novela.
-¿Cómo elige entre las propuestas de trabajo?
-Depende mucho de todo, vivo de mi trabajo y si alguna vez tengo ofertas en el mismo momento evalúo qué me gusta más. En otros momentos tengo propuestas de laburo y necesito trabajar y está bien para mí. Es trabajo. Tengo una mirada bastante amplia respecto al tema. Yo trabajo, soy actriz y hago lo mejor que puedo, acá en esta novela a la tarde o a la noche en un unitario donde me toque. Todo lo demás me excede.