Luego de las zagas de Porcel y Olmedo y la última, de tenor más comprometido (Funes, un Gran Amor, dirigida por Raúl de la Torre en 1993, en la que también participa Nacha Guevara), Moria volverá a encontrarse cara a cara con la pantalla grande y con su rival. Tras una fuerte pelea mediática y diversos intereses políticos, ambas actrices compartirán un mismo set de filmación en Cruzadas. Asperezas de lado, Casán deja el duro enfrentamiento con Nacha para priorizar la fuente de trabajo y el profesionalismo. “Tuvimos cruces porque somos mujeres de armas llevar. Me parece bárbaro, eso le da una contundencia al personaje que hasta tiene que ver con el nombre de la película. Lo hace más rico. Me siento absolutamente despegada de cuanta rencilla personal podamos haber tenido, está superadísimo y si no se superará en el trabajo. No tiene nada que ver con el hecho personal, acá somos dos personas trabajando”, determinó. “Estoy alejada de cualquier cuestión personal. Yo creo que trabajar con ella va a ser buenísimo. Separo las cosas personales. Pudimos tener una discusión, pero jamás coartaría la posibilidad de trabajar con alguien. Yo elijo un trabajo, le pongo toda la pasión, y no me pongo a pensar qué va a pasar. Las emociones se renuevan y va a pasar lo mejor”, cuenta, dejando en claro que las diferencias con Guevara quedaron en el pasado: “Le tengo mucho respeto y, además, yo despego las cosas personales. Eso jamás coartaría la oportunidad de trabajo. Soy una obrera de esta profesión y me pongo a las órdenes del director, de los técnicos y de mis compañeros”.