El Grasshoppers le ganaba 1-0 al St. Gallen y había penal para los visitante. Ideal para empatar el partido. El argentino Ezequiel Oscar Scarione, ex Boca (había debutado en 2002), se paró frente a la pelota y retrocedió unos metros como para tomar carrera. Pero en ese momento el árbitro pitó para que se efectuara el tiro pero sorpresivamente salió disparado hacia la pelota el jugador Modou. Pese a la jugada sucia, el arquero del equipo local tapó el penal. Según el juez Urs Meier, reconocido árbitro internacional suizo, la jugada fue irregular.