27 de octubre 2010 - 00:00
Peleas mediáticas... y de las otras
El caso Alé-Escudero es el más actual.
Por KARIM GONZALEZ
En los últimos 20 días la pantalla de la televisión parece haberse convertido en un verdadero ring. La palabra “golpes” comenzó a asomar con fuerza por los diferentes espacios de la programación, luego de que, en un desafortunado descargo, Matías Alé abriera el fuego en pleno escenario de ShowMatch. La expresión y sus nefastas implicancias, actuó como disparador para que varias famosas, por real padecimiento o apelando a cualquier ardid, por el ansia de figurar un minuto más en cámara, se las ingenien para catalogarse como “mujeres golpeadas”. Entre lágrimas y congoja, Silvina Escudero develó que el ex de la escultural Graciela Alfano, la había querido ahorcar. Luego, redoblando la apuesta, en varias entrevistas mostró mensajes de texto y ratificó, con lujo de detalles, que sufrió violencia física por parte de Alé; una declaración potenciada por la férrea defensa de su hermanita Vanina a la que se sumó la tan promocionada “niña Loly”. Ahora es el chico de los “primer acto” el que hace su descargo desempolvando unas cartas, escritas de puño y letra de su ex noviecita, según ratifica, donde ésta supuestamente reconoce haberle pegado. En tanto, una Silvia Süller, más aguda que nunca, acusó de golpeador a Silvio Soldán y otro tanto expuso Valeria De Genaro con el inefable ex cocinero e integrante de Gran Hermano, Nino Dolce. El show de las piñas se instaló en la tevé, a manera de circo criollo, sobrevolando la verdadera esencia de una problemática tan candente y estremecedora como la violencia de género. “Quiero que limpien mi buen nombre y honor porque hay cosas que definitivamente no soy”, señala firme Matías Alé, mientras arremete, en continuado y por todos los programas, a las acusaciones de maltrato por parte de Escudero. Junto a dos abogados y numerosas misivas, el hombre devela situaciones íntimas leyendo las palabras de arrepentimiento de la morocha que ahora parece entablar amoríos con el Casi Angeles, Nicolás Tacho Riera. “Acá se lee bien cuando mi ex me pide disculpas por la cachetada y patada que me pegó en una oportunidad. Yo quiero que limpien mi nombre”, vuelve a decir el hombre que quiere llevar a la última ganadora de Bailando por un Sueño a instancias judiciales. “Hemos iniciado una demanda calificada de calumnias e injurias contra Silvina Escudero, Vanina y su esposo Waldo”, sostiene. Seguramente, el “culebrón” continuará con mails y más cartas, por parte de la bailarina que también dice guardar sus “pruebas” y el debate cargará en los medios hasta que o curse por las vías legales correspondientes o arribe a su natural agotamiento. Pero el show nunca cierra sus puertas. Y del código a la hora de ventilar la propia e íntima vivencia, poco se sabe.
Flor enseña a decir “basta”
Como contrapartida de la escena mediática farandulera, Florencia Peña acaba de lanzarse en la conducción de Cuando dije Basta, un documental sobre la violencia contra la mujer, que transmite la señal de cable Cosmopolitan. Declarado de “Interés de las políticas públicas nacionales” que desarrolla el Ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos y mediante el apoyo de UNIFEM, el envío expone lo que no repara ni salvaguarda el juego mediático. “A mí como mujer me da mucha tristeza. Escucho lo que sucede con estas chicas y me da lástima. En la tele de hoy el tema pasa a ser un show mediático, algo trivializado, banalizado y en tapas de las revistas”, sostiene Peña en un país donde, de acuerdo a las estadísticas oficiales, en los últimos seis meses murió una mujer por día a causa de maltrato doméstico. “La violencia está neutralizada y salir a decir ‘no él es el que me pegaba’ a la que te criaste y muy trivial, merece una autocrítica y reflexión de ambas partes. Habría que preguntarse cuál es el lugar de las mujeres y cuál es el lugar en que nosotras queremos estar también. Me da mucha tristeza el lugar de los hombres y en qué lugar se ponen las mujeres. Las mujeres podrían ocupar otro lugar, es una elección. Las mujeres valemos”, expresa Flor. “Cuando veo los programas y veo a las mujeres en ese rol, me da tristeza, me pregunto si se dan cuenta”, se queja esta actriz al frente de Cuando dije Basta que se exhibe los lunes, a las 22, por Cosmopolitan TV. “Podés hacer valer tu lugar de otra manera y no desde el show. Las mujeres podrían ocupar otro lugar. Es importante hacer valer el poder como mujeres, no el mediático, sino el que de verdad tenemos. Me pregunto si son conscientes de cuántas mujeres las están viendo. Las mujeres tenemos derecho a elegir dónde queremos estar, cómo queremos trabajar y cómo queremos vivir la vida. Lo que pasa es que a veces los derechos son avasallados y es difícil poder salir de eso. La violencia puede ser física, económica y también psicológica”, arremete Florencia Peña.
Vanucci y Pradón
Mientras que a diario nos desayunamos con noticias de violencia doméstica que terminan en tragedia, Victoria Vanucci, con total desparpajo, sorprendía “ensangrentada” posando para la tapa de una revista, al tiempo que denunciaba, ante la comisaría de la mujer, malos tratos por parte del jugador Christian Ogro Fabbiani. Frivolidad y misterio se apoderaron de la polémica chica, que nunca corroboró los cargos de violencia ante la Justicia, pero que socarronamente, los admitía. La misma resonancia con el tema tuvo Mónica Farro, a quien se le adjudicó ser víctima de maltrato conyugal por parte de su ex pareja, para sí luego desmentirlo. En tanto, viejas denuncias vuelven a ver la luz en estos días. Tales como las expuestas por Alejandra Pradón contra Claudio Arseno, quién también atravesó otro confuso episodio cuando se cayó de un séptimo piso en circunstancias dudosas mientras la acompañaba su novio Mauricio Lallana, o la de la actriz Mimí Ardú, el mismísimo testimonio de Moria Casán, el de la ex esposa del malogrado Leonardo Simons, la locutora Alicia Gorbato y su última relación sentimental, el de la modelo y conductora Patricia Sarán y hasta el de la actriz Gabriela Bo primero y el de la abogada argentina Valeria Libermann luego, quienes llevaron al altar al mexicano Cristian Castro, cuando lo acusaron de padecer sus golpes, en sendos juicios de divorcio. En tren de sacar los trapitos al sol y permanecer un minuto más frente a la lente de la cámara, todo vale. Parece que para ampararse en el tablero mediático, más allá del válido y auténtico recurso de la Justicia, cargarse el cartelito de “mujer golpeada”, por estos días, cotiza más.