Esta noche, a partir de las 22.15 finalmente se correrá el telón de la pantalla de Telefé para dar paso a La Dueña y el esperado regreso de Mirtha Legrand a la actuación. Raúl Taibo, su malintencionado hijo en la ficción que esta vez la separa de los clásicos almuerzos, se muerde los codos mientras aguarda con ansias el estreno de esta noche. “Estar aquí es una responsabilidad por lo bueno y por lo malo”, dice este actor visiblemente movilizado. “Lo bueno por semejante elenco, por el regreso de Mirtha, que genera una expectativa enorme, pero también por la crítica que esa expectativa puede generar, porque Telefé está más arriba y por lo que pueda venir del otro lado como contra, como competencia. Hay más responsabilidad para los dos lados, para mejor y para peor”, señala Taibo al tiempo que se complace, entre elogios, de integrar el notable elenco de La Dueña. “Era una oferta tentadora y estoy muy agradecido ante la posibilidad de estar en este proyecto que es bastante histórico, no lo dudé. Es un lujo”, afirma quien comparte escena con Florencia Bertotti, Benjamín Vicuña, Fabián Vena, Andrea Frigerio, Peter Lanzani, Brenda Gandini, Carlos Portaluppi, Juan Gil Navarro, Claudia Lapacó y Alfredo Casero, entre otros.
Para Raúl Taibo, adentrarse en la opacidad de su rol también resulta un reto singular. Opuesto al que encarnó al lado de Juana Viale y Gonzalo Heredia en Malparida, el de hoy, le ofrece la posibilidad de indagar en las sombras que todos tenemos. “Mi personaje es uno de los hijos de Mirtha, un tipo muy ambicioso, muy oscuro y bastante dependiente de su madre, con un buen vínculo con sus hijos y con una de sus hermanos. Después es un tipo bravo”, resume el hombre que, en los últimos tiempos, personificó a los recordados Vicente, el ciego de El Sodero de mi Vida y a Mauricio Sasone Por Amor a Vos.
“Hay muchas diferencias con el de Malparida, que fue muy fuerte. Empezó como un protagónico y se transformó en clave”, advierte mientras rememora. “Lorenzo era un bienintencionado, hacía las macanas más grandes del planeta y la pifiaba feo. Gracias a eso llegaron a matar a su mujer y cosas muy trágicas, pero era bien intencionado y con una estructura familiar, que lo llevaba, lo gobernaba. Era muy llevado por todo eso. En cambio Juan Lacroix es todo lo contrario”, afirma Taibo. “Es un personaje oscuro, un personaje con esencia maquiavélica y con varios aspectos perversos en sus vínculos. Hace muchos años que no hago un personaje así. En realidad no estoy tocando en esa cuerda desde hace mucho. Eso es fantástico y un desafío supremo. El desafío a mí me incentiva”, devela quien además engendra un nuevo proyecto de tevé de ficción, “una comedia para la segunda mitad del año”.
-¿Cómo se encara un personaje de estas características? ¿Se bucea en la propia oscuridad, se toma ejemplos de otros, desde qué lugar lo componés?
-Podés tomar ejemplos de todo tipo, de personajes, de libros, de autores, pero lo que está escrito en todas las situaciones tiene que salir de vos. No te podés estar representando más que a vos mismo. Aspectos de uno mismo que a lo mejor nunca en la vida puso en práctica pero que es necesario que salgan a la luz. Eso es lo interesante, que uno puede sacar aspectos de uno a la luz que hacía mucho tiempo que no ponía en juego. Eso fue una de las cuestiones que más me sedujo de esta increíble propuesta.
-¿Ha cambiado en las últimas épocas el concepto de tira?
-Creo que hoy por hoy, se ha incorporado todo. Hay como otro decir, el cuento es más rápido. Las telenovelas ya no se cuentan como antes, no se centran tanto en la pareja protagónica como en los melodramas, sino que se narran historias románticas con sus vaivenes y se desarrollan más los personajes secundarios. Ahora hay muchos protagonistas e historias paralelas que se cuentan con la misma identidad e importancia que las centrales. Cambió el modo de contar en televisión. Hay más escenas y temas y también hay comedia en las tiras.
Con un vínculo familiar que data de su más tierna infancia, a Raúl Taibo, la experiencia de trabajar, codo a codo, con la diva de los almuerzos, lo coloca en una sensación cotidiana. Si bien el ámbito y las labores resultan bien distintos, lejos está de verla como una estrella inalcanzable. “La conozco desde chico. Tenemos una relación familiar y para mí es familiar”, sostiene de su actual “compañerita” de elenco. “Con mi familia hemos compartido muchísimo con Mirtha, así que no la veo como esa referencia en el medio, para mí es un ser humano que conozco de niño”.
“Es muy diferente el concepto y lo que yo pienso de eso. Y no es para nada difícil trabajar con ella”, expresa este actor exultante. Y de inmediato agrega: “Sí la veo componiendo un personaje después de tantos años, compartiendo con nosotros la letra. Verla a ella así y disfrutarlo es una alegría muy grande. Valió la pena”, sonríe. “Es un gran desafío para Mirtha y para nosotros que hacemos personajes bastante complejos”, concluye respecto al unitario recreado por Mirtha Legrand que comienza hoy por Telefé.