“Soy el hombre de la vida de mi mujer”, se encarga de dejar bien en claro Guillermo Francella, quien hasta no ahondar en estos terrenos a raíz de la ficción que le atraviesa, desconocía la existencia de agencias para encontrar pareja. “No tuve la necesidad de recurrir a ninguna de ellas porque mi historia se dio de otra manera. No tengo prejuicios. Todo lo contrario. Una vez que me enteré de que existían estas consultoras o agencias para la gente que quiere hallar el amor, me pareció fantástico. Hay mucha gente de más de 40 que no tiene ganas de meterse en un boliche, con la música a todo volumen y a hablar a los gritos, para conocer a alguien. Esto me resulta muy bueno, es muy piola. Es una manera diferente de conocerse y yo estimo que dará buenos resultados porque las personas que se vinculan deben estar buscando algo serio, una relación de amor real”, se aventura a decir el comediante. Y enseguida brinda detalles sobre su propia experiencia. “A María Inés la conquisté siendo lo más transparente posible y si se enamoró, seguramente fue por mis virtudes”, se ríe. “El sentido del humor ayuda, claro que sí, pero uno no es un tonto que está las 24 horas del día a las carcajadas”, comenta con gracia. “El secreto para estar veinticinco años juntos es tolerar, aceptar, respetar, compartir. No es fácil entender a una mujer, son universos y planetas diferentes al nuestro y hay que tratar de comprenderlas. Pero, más allá de todo, creo que lo que fundamentalmente resulta es, amarlas. El amor es el secreto”.