Mientras culmina la temporada veraniega en Mar del Plata con la comedia teatral Passión, Darío Lopilato se prueba y perfecciona en la encomiable tarea de la conducción televisiva al frente de Zoobichos, el ciclo de los sábados a las 12 por Telefé, dedicado al mundo animal, que recrea junto a María Eugenia Molinari. Allí el actor se introduce en el universo de las distintas especies y descubre una faceta que hasta el momento desconocía. Aunque sabe que lo suyo decididamente pasa por la incesante composición de personajes. “Estoy como nene con juguete nuevo, conducir me divierte. Me gusta contar algo y poder transmitirlo a mi manera. Pero lo mío es la actuación, eso me fascina”, es categórico. “Por eso trato de buscar a través de mi oficio y generar un personaje, ya sea en un programa de conducción o en una ficción”, sostiene el hermano mayor de la cotizada Luisana, dispuesto a brindarle batalla a una nueva temporada del envío gestado por Molinari y Mariano Peluffo, quien ahora oficia de productor. “Este proyecto se viene armando desde el año pasado. Es una propuesta de Peluffo, que este año está como productor, siendo que en su momento fue el conductor con María Eugenia y les fue bárbaro en las tres temporadas que estuvieron al aire. Cuando hablé con él me dejó ser como soy y eso fue suficiente para que haga el programa”, explica Darío sobre el conductor de Talento Argentino y los debates de Gran Hermano. “Peluffo es un capo. La verdad que la primera vez que me senté a hablar con él me contó cómo venía la nueva temporada de Zoobichos y enseguida me gustó. Su equipo de producción se adaptó a mis tiempos de teatro en Mar del Plata y me facilitó las cosas grabando material en los acuarios de la costa. Eso es bárbaro, hay un equipo de gente muy copado”, confiesa en el tramo final de la obra Passión, al lado de Germán Kraus, Stella Maris Lanzani, Delfina Gerez Bosco, Luly Drozdek y Claudia Albertario. El chico que se inició con 11 abriles en la juvenil escena de Cebollitas y se desarrolló luego en un largo periplo televisivo que incluyó programas como Chiquititas, Maridos a Domicilio, Mamitas, Franco Buenaventura, Trillizos, Rebelde Way, Culpable de este Amor, La Niñera, Atracción x 4 y el consagrado Casados con Hijos, se siente parte del público entre las singulares experiencias que le genera Zoobichos. “Esta etapa del programa es algo diferente porque yo vivo las cosas desde el lado del espectador, me asombro porque veo y trato con animales que no conozco. Voy estudiando y descubriendo a los animalitos como un espectador. La verdad que es lindo, porque vivo y cuento cosas que solo había vivido cuando fui de visita al zoológico, que ahora es el escenario del programa”, dice este intérprete de 31 años que aún conserva rasgos de niño indómito. Y se maravilla. “En el programa estoy en contacto con los animales, con sus cuidadores y con toda la información de las especies de una forma bien dinámica. ¡Nunca me imaginé compartiendo una gaseosa con un chimpancé y jugando a la “mancha” como si fuera mi mejor amigo, bañar a dos elefantas o abrazar a un lobo marino! Es fascinante y una experiencia inolvidable.”, expresa al tiempo que disfruta en especial de la sección El Adiestrador, que enseña a educar a las mascotas. Más allá de la vuelta a la pantalla de Telefé del ciclo concebido en escenarios naturales que junto a su antigua conductora anima, Darío Lopilato, desde cualquier rol, se esmera en dejar alguna huella por pequeña que sea. “Yo creo que tanto un actor como un conductor tienen que transmitir algo. Es lo que pretendo, si puedo transmitir lo que hago me doy por satisfecho”, comenta el cuñado de Michael Bublé. “Me parece que un actor transmite desde un personaje y tiene que ser creíble. Y un conductor lo hace con las mismas armas, para ser creíble ante la gente con lo que dice”, suelta con gracia innata. “Yo empecé de muy chico haciendo más de cuarenta comerciales. Y desde Cebollitas me tocó aprender con todos los grandes como Guille Francella, Flor Peña, Cris Morena y ahora Germán Kraus. Crecí mucho gracias a compartir la tarea con ellos y tantos enormes actores. Desde trabajar como modelo a hacerlo como actor y ahora a probarme como conductor, me gustaría transmitir algo”, concluye entre sonrisas, quien, sin lugar a dudas, logra ese cometido a través de su frescura, profesionalismo, simpatía y espontaneidad.
Por Karim Gonzalez