Al salir del cuarto, vieron a la víctima tendida en el suelo con dos puñaladas en el pecho. Cuba se había marchado de la escena, pero a las horas, cuando se enteró que la estaban buscando, se apersonó en la Comisaría de la Mujer y la Familia. De inmediato comenzó el proceso de investigación, ya que el hombre fue trasladado por un vecino a un nosocomio cercano, pero a pesar de los esfuerzos de los médicos no logró sobrevivir. Nunca apareció el arma homicida.
Casi tres años después de aquella fatídica noche, el fiscal Nicolás Videla, a cargo de la causa, pidió la prisión perpetua para Josefa Cuba por el delito de “homicidio agravado por el vínculo”. El letrado tuvo en cuenta el relato de los hijos de Abalos, que apuntaron contra la sindicada como la responsable del brutal crimen. En sintonía, Mercedes Bussola, defensora personal de la mujer, pidió el beneficio de la “duda razonable” y en consecuencia la libre absolución. Quienes tienen en manos la sentencia son los magistrados Pablo Pereyra, Félix Roumieu y Rodrigo Bagini.