Por eso, la cartera sanitaria provincial cuenta con casi 100 consultorios gratuitos de cesación tabáquica en hospitales públicos y Centros de Prevención de Adicciones.
Además, desde el programa ministerial “Salud sin Humo” se está capacitando a nuevos equipos para que los fumadores tengan acceso a los tratamientos en todas las regiones de la Provincia.
“Tenemos que lograr, por un lado, que los médicos se comprometan con esta causa: cuando un paciente consulta por un resfrío, por ejemplo, debemos preguntarle si es o no fumador y, de serlo, ofrecer alternativas terapéuticas para que supere la adicción”, agregó la neumonóloga María del Rosario Landea, una de las autoras del estudio que se llevó a cabo en San Andrés de Giles, al norte de la provincia y por el cual se determinó que el 32,8 por ciento de los varones y el 25,4 de las mujeres eran fumadores.
Una de las particularidades de esa investigación, que fue publicada en 2011 en la Revista Americana de Medicina Respiratoria, radicó en que la población fue estudiada en el hospital municipal, donde les calcularon sus factores de riesgo cardiovasculares con medición de peso, talla, presión arterial, glucemia y colesterol en sangre, además del perímetro de la cintura y otros parámetros.
Así se supo que eran fumadores actuales el 25,4 por ciento de los hipertensos, el 15 por ciento de los diabéticos, el 25 por ciento de los obesos, el 23 por ciento de los que presentaban altos niveles de colesterol y el 27,1 por ciento de los que ya tenían diagnóstico de enfermedad cardiovascular, todos ellos factores que, sumados al cigarrillo, les incrementaban notablemente las chances de sufrir un infarto o un ACV.
El estudio concluyó que el tabaquismo estuvo fuertemente asociado a la falta de actividad física regular y al consumo de alcohol, y que “una alta proporción de sujetos con alto riesgo cardiovascular continuaba fumando”.
Si bien este estudio se circunscribió a una población rural de la provincia interior, “esta asociación entre tabaquismo, riesgo cardiovascular y falta de actividad física se escucha en forma muy frecuente en los consultorios”, explicó Eduardo Valeff, responsable del programa provincial “Salud Sin Humo”.
Agregó que esto ”vuelve necesario generar intervenciones que lleven a los pacientes a dejar de fumar, porque de este modo, estaremos previniendo nada menos que casos concretos de discapacidad y muertes prematuras en nuestra población”.
Estudios realizados en países “desarrollados” concluyen que existe una mayor cantidad de fumadores en los sectores de menores ingresos y bajo nivel de instrucción.
Sin embargo, en el estudio en la provincia de Buenos Aires se observó que “el tabaquismo atraviesa todos los sectores sociales, incluso los de alto nivel de instrucción con acceso a todo tipo de información”, explicó María del Rosario Landea, una de las autores del trabajo en San Andrés de Giles.
Según la especialista “esto ocurre porque, si bien se avanzó en las políticas antitabaco, persiste la idea de que fumar es un hábito y no una adicción, una enfermedad crónica que requiere tratamiento”.
Al respecto, la especialista contó que en el hospital provincial San Martín de La Plata ya se atendieron gratis más de 600 pacientes que consultaron para dejar el cigarrillo.
“Desde octubre del año pasado, además, comenzamos a brindar asistencia en talleres grupales por los que ya pasaron 71 pacientes”, contó Landea.
Desde el programa “Salud Sin Humo” del ministerio de Salud provincial informaron que también funcionan talleres gratuitos de Cesación Tabáquica en los hospitales provinciales Sor María Ludovica, San Juan de Dios y Rodolfo Rossi de La Plata, San Roque de Gonnet, Cestino de Ensenada, Evita de Lanús, Presidente Perón de Avellaneda, Cetrángolo de Vicente López y en el Centro de Neumotisiología de Tandil, entre otros.
En este momento se están capacitando otros equipos hospitalarios para aumentar la oferta.