"La última dictadura cívico-militar-continuó Carlotto- instauró un plan económico que
encontró continuidad casi sin matices en los gobiernos democráticos hasta 2003: eso provocó
la desintegración del Estado como actor central para establecer el rumbo político-económico.
También como consecuencia de la destrucción del Estado, se quebraron los sistemas de
representación y de participación ciudadana".
"En ese contexto, desde las corporaciones se creó la ilusión de que sólo en el sector privado los
ciudadanos encontrarían resguardo y cuidado de su derechos", afirmó Carlotto y agregó: "Está
claro que las transformaciones se producen desde el Estado y gobiernos centrales fuertes
hacia los pueblos; no desde los privados hacia el pueblo".
"En ese sentido, el Defensor del Pueblo es un actor vital en el control de los abusos contra los
ciudadanos. Lo mismo que la secretaria de derechos humanos: por eso es vital la articulación
institucional entre los defensores del pueblo y los DDHH", finalizó.
Por su parte, Perceval defendió el rol del Defensor del Pueblo al describirlo "como un
organismo que no es a-político ni independiente en tanto eso sea entendido como
aislamiento; es independiente porque debe contar con las condiciones económicas para su
funcionamiento".
Di Bernardi, en tanto, ofreció una conclusión: "Todos los organismos del Estado son
organismos de derechos humanos" y explicó que el fundamento ético que sostiene al Defensor
del Pueblo: dar voz a los sectores postergados".
Rozanski abordó la temática terrorismo de Estado y las consecuencias para los DDHH hoy.
En ese sentido, explicó que el "genocidio fue la consecuencia de un proyecto económico
que debía instaurarse de cualquier manera".
El presidente del TOF 1 de La Plata describió las tres consecuencias sociales que, a su entender, dejó el terrorismo de Estado: la pérdida de sensibilidad, la anomia y la pérdida de empatía.
Rozanski afirmó que el cambio de paradigma de esta época esta marcado por una
certeza: "con la Verdad sola no alcanza", y en ese sentido sostuvo que hay tres instancias
complementarias: la Justicia, la Reparación y la Memoria.
Finalmente, Bonicatto destacó el compromiso de Carlotto con los DDHH y con las demandas
populares, y subrayó el compromiso de Abuelas de Plaza de Mayo en "un día tan especial
por la sentencia de ayer", en la que el TOF Nº6 de Capital condenó al dictador Videla por
encontrarlo penalmente responsable de un plan sistemático para la apropiación de menores.