En ese sentido, afirmaron que "si alguien cree que yéndole mal a Cristina, saboteando el proyecto nacional, popular y democrático, se perjudica a la familia Kirchner o a un grupo de seguidores, se equivoca", porque si eso sucede "sobrevendrá una catástrofe para los intereses populares, en particular para los trabajadores y los pobres de este país".
"Cada vez que lograron quebrar la unidad del campo del pueblo, lo que sobrevino después fue la tragedia, que tuvo el rostro de la represión, la tortura y la muerte, el cercenamiento de derechos, la pobreza, el atraso y los regresos oligárquicos, siempre llenos de odio y de venganza", agregaron.
En ese sentido, los jefes comunales expresaron que el Estado bajo la conducción de Fernández de Kirchner "no es neutral, está del lado de los que menos tienen" y tiene a los "trabajadores como la columna vertebral de este proceso de transformación y los beneficiarios de todas las políticas distributivas".
Y criticaron las medidas de fuerza tomadas por el sindicato que conduce el dirigente camionero Hugo Moyano, al calificar esas acciones como "un intento de colapsar servicios esenciales para el normal funcionamiento de una sociedad, que deja de ser una protesta legítima y se convierte en media extorsiva hacia el conjunto de los ciudadanos".
"Este conflicto es político y no sindical. Es el último manotazo de ahogado de una Argentina corporativa que los argentinos decidimos enterrar en el año 2003. En ninguna democracia moderna un sector puede estar por encima de la ley", repudiaron los jefes municipales, al tiempo que pidieron soluciones con "la ley en la mano, garantizando los intereses de todos los argentinos".