Esta es una actividad festejada por los chicos pero también es disfrutada por las grandes: “A los padres les gusta, ellos se divierten junto a los chicos; a los residentes les decimos que tenemos objetivos en sí básicamente piramidales. Lo primero que miramos es que el nene y que el adulto que ingresen al hospital, con un hecho traumático, se distiendan y se distraigan; el segundo objetivo es poder llegar a lograr la sonrisa; y el tercero, que solamente en pocos casos se logra, es la emoción”, explicó Robles que también agradeció a las autoridades del nosocomio y a los médicos por la buena predisposición.