También, las horas eran empleadas para buscar agua potable, comida, ropa, colchones y otros elementos indispensables para que las familias sigan en pie, en medio de un panorama desolador.
A partir de este lunes, el panorama comenzó a cambiar paulatinamente, al reanudarse el dictado de clases en las escuela y al abrir varios comercios, por lo que la vida en varios puntos del ámbito platense comenzó a ser más llevadera, mientras los habitantes retomaban sus trabajos.
Sin embargo, el ausentismo de alumnos y docentes sigue siendo importante en la mayoría de las escuelas, en varias de las cuales los directivos dispusieron la suspensión de los programas
educativos para poner el acento en la contención de los chicos,
ante el trauma vivido.
A partir de este lunes, también, aparecieron las largas colas de vecinos en dependencias municipales para tramitar los subsidios o créditos anunciados para los damnificados por parte del Gobierno
provincial.
El paisaje de la capital bonaerense y sus alrededores aún mostraba montículos de muebles y otros bienes inutilizados por el agua, con una importante acumulación de basura.
Esa situación demandaba un esfuerzo doble de los camiones de recolección de residuos, que parecían no dar a abasto en los esfuerzos por empezar a normalizar la situación lo antes posible,
especialmente con la perspectiva de nuevas lluvias para el próximo jueves.