Por otra parte, "como ocurre en todo el mundo occidental, el país tiene gran cantidad de gente afectada por enfermedades coronarias, como el infarto de miocardio o la angina de pecho que, en su fases avanzadas suelen desembocar en insuficiencia cardiaca", explicó Marcelo Uriarte, vicepresidente del comité organizador del congreso y cardiólogo del hospital provincial San Martín de La Plata.
Agregó que la cantidad de afectados también crece porque, gracias a los avances terapéuticos, la gente vive más años, sin embargo, la calidad de vida en la vejez suele disminuir drásticamente por enfermedades como la IC, que afecta mayormente a los adultos mayores. "Si en la población general hay un 2 por ciento de pacientes con insuficiencia cardiaca, entre los mayores de 65 la sufre el 10 por ciento", detalló Echazarreta.
Además, la enfermedad es tan discapacitante, que el 30 por ciento de los pacientes requiere, al menos, una internación por mes y el 60 por ciento muere al cabo de un año. "Es un cuadro trágico que tenemos que evitar, porque se trata de un déficit que provoca la muerte en tiempo récord, comparable con el cáncer de pulmón", enfatizó Uriarte.
Otra de las consecuencias posibles de la insuficiencia cardiaca es la hipertensión pulmonar, un trastorno que afecta a 25 personas por millón de habitantes.