En el caso de Daniel Scioli, ostenta en esta encuesta -cerrada la semana pasada- un 46,1 por ciento de apoyo a su actuación como gobernador y un 42,9 por ciento de rechazo. Aunque también en su caso hay diferencias, son menos pronunciadas. En el GBA, la gestión Scioli tiene un 48,6 % de aprobación y en el interior un 42,5%. Mientras quienes lo reprueban son un 39,2% en el GBA y 48,4% en el interior.
A lo largo de los años, la imagen del gobernador suele fluctuar con picos menos pronunciados que los de la Presidenta. Desde el conflicto por las retenciones agropecuarias de 2008, se ha mantenido con guarismos superiores a los de Cristina. Incluso en momentos de tensiones sociales, como cuando el año pasado debió demorar el pago de los aguinaldos en la administración pública o el actual conflicto con los docentes que ya dejó sin clases una decena de días a las escuelas de la provincia, la imagen del gobernador no se ve demasiado afectada. Scioli sigue siendo uno de los dirigentes políticos con mejor imagen del país, al igual que Cristina. Pero con muchos menos rechazos que la Presidenta.
En esos números se explica la relación ambivalente que mantiene con él el kirchnerismo. Por un lado desea cortarle las alas para que no llegue como presidenciable a 2015, pero al mismo tiempo lo necesita jugando en su equipo para intentar ganar con amplitud en 2013