Hernán y Beto empezaron a encarnar con anchoas, usando cabeza y panza por un lado y colita por otro. Las brazoladas de unos 80 cm, con nylon del 0,50, fueron rematadas con un anzuelo 3/0 o 4/0 92641 Mustad. Los lances se hicieron buscando la segunda canaleta, entre 70 y 90 metros. Los piques no tardaron: todos los tiros volvían con pieza, arrancando por rayas, siguiendo con una buena racha de bagres (unos 10 en total). Entonces el grupo cambió la carnada y empezó a hacer sandwichito con camarón y anchoa, atando bien el conjunto con hilo mágico para que aguante el tiro. Este cebo enseguida dio respuestas de brótolas, algunas de buen tamaño, de 1 a 1,300 kgs. Los bagres seguían activos, saliendo en tamaños chicos medianos y grandes.
Al rato, se cortó el pique de rayas y empezaron a probar con camarones y langostinos, buscando corvinas. Y no se hicieron esperar: los fuertes cabezazos típicos del pique de corvina denotaron su presencia mucho antes de poder visualizarlas. La pelea es también a puro cabeceo, y nadando lateralmente tratando de apoyarse en la ola. Ya con mucha bajante, los lances más distantes fueron los más rendidores, entregando corvinas de hasta 2 kilos, sumando algún chucho, de esos que hacen sonar la chicharra, sacan mucho hilo y dan trabajo cuando se plantan en las canaletas y no quieren salir. En este caso salieron ejemplares de 3 a 5 kilos, pero si los portes son mayores, hay que renegar bastante para sacarlos. ¡Ojo con las chuzas, que son muy peligrosas! En cuanto a plomos siempre aconsejamos gramajes de 140 a 200 gramos, para lograr distancia y evitar que “camine” la línea.