En los momentos bravos el Millonario se apoyó en sus individualidades, Armani bajo los tres palos y Quintero en la creación, para terminar superando al Pincha que está fuera de toda copa de 2019. El de Nacho fue un golazo.

R iver tiene una doble personalidad como el personaje de la novela “El doctor Jekyll y el señor Hyde”. Por momentos parece que a puro toque puede arrollar a cualquier equipo, mientras que en algún tramo del encuentro entra en una meseta que lo hace jugar con fuego arriesgando todo. Pero las individualidades del Millonario fueron más que un golpeado Estudiantes que, además de perder hace poco a su DT (Lucas Bernardi), no disputará ninguna copa internacional el año que viene. Con el triunfo por 2-0 de ayer, obra de un cabezazo de Javier Pinola en el primer tiempo y un misil de Ignacio Scocco en el complemento, los de Marcelo Gallardo a una fecha del final de la Superliga sumaron porotos importantes que lo depositan en zona de Copa Sudamericana.

El tempranero tiro de Enzo Pérez que acarició el travesaño demostró el hambre ofensiva de River. Y a los 10, tras un certero centro de Juan Fernando Quintero a la cabeza de Pinola, este último estampó el 1-0.

Confiado, sumado al buen toqueteo que juntó a Saracchi, Gonzalo Martínez y Quintero, la segunda alegría estaba al caer. Hasta el luchador Pratto se sumó al lujoso juego de sus compañeros tras abrir las piernas para dejar pasar una bocha que el colombiano Quintero estuvo cerca de canjear por gol.

Había aroma a gol nuevamente. Pero el orgullo de Estudiantes tuvo sus momentos en el Monumental. Pero con elásticas voladas para enmarcar Franco Armani no sólo se transformó en el cuco de más de un adversario sino que además hizo que el Monumental pida a gritos su citación a la Selección Argentina. Sin quedarse con los brazos cruzados, el Pincha fue por más, pero el 1 riverplatense trajo paz cuando los de Gallardo levantaron el pie del acelerador y estuvieron cerca de ir a buscarla al fondo de la red para sacar del medio.

En el segundo tiempo hubo cambios determinantes. Gallardo bancó un poco más al Pity Martínez que, en más de una situación, buscó su gol. Pero el 10 estuvo empaquetado con inflar la red de emboquillada y así el 2-0 se fue alejando. Ni una corrida maratónica por el centro con mano a mano incluido hizo que el creativo moje.

Encima Estudiantes arrimaba el bochín, mediante Lucas Rodríguez, pero Armani seguía dando tranquilidad. Hasta que la paz definitiva llegó de la mano de los Nachos: Ignacio Fernández y Scocco. Es que el primero aportó un importante cambio de ritmo, mientras que el 9, que la viene remando para volver al primer equipo, clavó un verdadero golazo. ¿Cómo? Para enmarcar. Porque Quintero encaró tras desde su propia área, se asoció con Pratto quien, tirándose hacia la derecha, lanzó un centro que controló sin drama Scocco dentro en la zona chica. Y ahí, en su salsa, el ex Newell’s se movió un poco y desenfundó un bombazo que se clavó en el ángulo derecho de Andújar. Un golazo de calidad que valió tres puntos vitales para la Sudamericana.

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