Al decidirse,
Jennifer empezó a buscar un partenaire para dar rienda suelta a este inusual hábito: "Utilicé páginas web de citas, foros, e incluso ubiqué un anuncio en Craigslist, pero no obtuve respuesta. Comencé a pensar que nunca conseguiría probar la lactancia materna para adultos".
Frustrada, la estadounidense le comentó sus intenciones a
Brad, su antiguo novio de la secundaria, quien terminó siendo la persona que tanto buscaba: "Estábamos hablando y
Brad me dijo que tenía una fijación con las mujeres de grandes pechos, y que el tamaño siempre había sido un factor en sus relaciones. Fue como si un interruptor de luz se hubiera encendido en su cabeza.
Me di cuenta por su voz que se sentía curioso y excitado. En ese momento supe que tenía un compañero de por vida".
Finalmente, concluyó: "Los dos queríamos lo mismo de la relación, un lazo mágico que sólo puede lograr la lactancia materna".
Cabe señalar que como Jennifer fue madre hace 20 años, la pareja necesita inducir la lactancia en seco y bombear los pechos de ella cada dos horas.
¿Qué te parece esta práctica?