Sea como fuere, el objeto fue llamado como “la anomalía del Báltico” y desde entonces Lindberg ha hecho todo lo posible por darle eco y reunir fondos para nuevas expediciones.
Al mismo tiempo, claro, que recolectaba titulares en todo el mundo y una enorme publicidad para su empresa.
Hasta el momento, su equipo ha realizado ya dos expediciones a la zona, y una tercera está prevista, aunque no confirmada, para el verano que viene.
En tanto Volker Brüchert, tras analizar los datos recolectados por el cazador de tesoros, que no ha querido hacer ningún comentario al respecto, afirmó que en realidad se trata de una formación rocosa arrastrada por glaciares hacia las aguas profundas unos miles de años atrás, quedando en el recuerdo los grandes titulares alrededor del mundo que se habían llevado los comentarios de Lindberg y echando por tierra las especulaciones que señalaban que era un OVNI que se estrelló con la Tierra o, incluso, hubo quienes sostuvieron que era hasta una maquinaria de guerra nazi.
Brüchert sostuvo sobre la muestra que le dio el cazador de tesoros: “Me encontré con un mineral negro que podría ser muy bien una roca volcánica. Mi hipótesis es que este objeto, esta gran estructura, se formó durante la Edad de Hielo hace muchos miles de años.
Es bueno que haya voces críticas sobre este supuesto misterio del mar Báltico”, y agrega: “Lo que el equipo de Ocean X ignoraba por completo es que la mayor parte de las muestras que sacaron del fondo del mar eran granito, gneis (rocas con la misma composición que el granito) y arenisca”.
Y esto, de acuerdo al científico, es exactamente lo que esperaríamos ver en una cuenca glaciar. El mar Báltico entero es una gran cuenca glaciar, una región excavada por el hielo hace miles y miles de años.