02 de abril 2013 - 13:58
"Sabía que la herencia fierrera no iba a fallar"
Padre e hijo, marcados por la experiencia en la pista
Una historia de sangre fierrera, una más de la que se multiplican en las pistas del automovilismo nacional. En este caso, es Rubén Gabriel Cacia, quien siguiendo los pasos de su padre dejó los cuatriciclos y subió a los autos para competir en este caso en el TC Rioplatense.

"Yo sabía que la herencia fierrera no podía fallar y por eso siempre le preguntaba si le gustaría correr en karting. Pero él disfrutaba de los cuatriciclos hasta que por fin cedió y le compré este auto", contó su padre en diálogo con este medio.

Hay que recordar que Carlos Cacia, quien hoy habla con orgullo de su hijo, fue piloto en el Turismo Nacional y en aquella época tuvo como compañeros a Emilio Satriano, Cocho López, el Pato Morresi, Mayorga, Fernandino, Zunino y Garro por solo nombrar alguno.

Ahora, alejado de las pistas, se transformó en el guía de Rubén y se preocupa por brindarle a su hijo un excelente auto motorizado por el taller quilmeño Poligab.

"El motor que le entrega Gaby Martínez es un misil y Paparazzo nos alineara todo lo relativo a la trompa, ya estamos pensando en la próxima. Felizmente ahora es distinto cuando yo competía lo hacíamos con muy poco dinero y hoy es digno de ver al Turismo Nacional donde llegó", analizó el experimentado piloto.

A su vez, Cacia marcó las diferencias entre su inicio y el de Rubén: "Él comienza a los 19 años y yo lo hice a los 30 y con escasos recursos. Ya nos ofrecieron coches para correr en el TC Mouras pero quiero que avance paso a paso. Por el momento tenemos un año de aprendizaje en esta categoría, o tal vez dos, veremos", aseguró a la hora de hacer planes a largo plazo.i