Dentro de la amplia gama de alimentos, hay algunos cuya presencia habitual en la dieta garantizan una saludable nutrición ósea y muscular. De ellos se destaca su contenido en magnesio, elemento que aparece reflejado en las tablas de composición de alimentos, a diferencia de silicio y azufre. Ellos son las frutas secas y semillas tales como pipas, sésamo y almendras, que son, en este orden, los que más magnesio concentran, entre 250 y 390 mg cada 100 g. De las legumbres, la soja contiene 278 mg cada 100 g, y duplica el contenido en magnesio de alubias y garbanzos, y triplica el de las lentejas. Los cereales integrales como el trigo en sus distintas presentaciones, trigo inflado, salvado y germen, también el arroz integral, la avena en copos y mijo son una fuente indiscutible de magnesio, entre 250 y 380 mg cada 100 g. También la quinoa, que si bien no es un cereal desde el punto de vista botánico, se asemeja a ellos en su composición nutricional. De las verduras de hoja verde, la acelga, la espinaca y el brócoli concentran más cantidad de magnesio, entre 30 y 80 mg cada 100 g, que el resto que posee menos de 30 mg cada 100 g.