El especialista describió que "esto tiene que ver con el cambio en el ritmo de vida, los turnos rotativos de trabajo, la exigencia de mayor productividad, el consumo de televisión y nuevas tecnologías hasta altas horas de la madrugada, y esta disminución en el descanso representa un esfuerzo enorme para el organismo que tiene que adaptarse a un nuevo ritmo".
En este sentido, Pérez Chada señaló que "el mal descanso es un problema que está afectando a toda la sociedad, a todas las edades y a todas las clases sociales; un niño que duerme en la calle no tiene un buen descanso por las condiciones que lo rodean, pero quizás un niño de su misma edad de clase media se queda jugando a la Playstation hasta las cuatro de la mañana y tampoco duerme bien".
Pero más allá de estas condiciones que afectan a toda la población existen personas que sufren trastornos de sueño y que haciendo una consulta y tratamiento adecuado pueden revertir su situación.
"Clasificamos los trastornos de sueño en tres grandes grupos: los que duermen poco, los que duermen mucho y los que tienen conductas o movimientos extraños durante el sueño. Todas estas personas tienen consecuencias durante la vigilia, que, a grandes rasgos podríamos mencionar como cansancio, fatiga, mal humor, falta de concentración, entre otras", detalló por su parte Stella Maris Valiensi, médica de la Sección de Trastornos del Sueño, del Servicio de Neurología del Hospital Italiano.
La médica clínica y neuróloga describió que "si bien hablamos de 8 horas promedio, el sueño puede ir de 6 a 10 horas y dependerá de lo que el individuo necesite para levantarse sintiéndose bien; por otra parte si una persona duerme mal una noche necesitará siete noches de buen descanso para estabilizarse".