Para lograr ese objetivo, el Plan Nacional de Sangre invirtió 250 millones de pesos en insumos y equipamiento, en tanto este semestre completará la instalación de ocho irradiadores de sangre en diversas regiones del país.
Los avances en la capacidad asistencial de la Red de Sangre son fundamentales para sustentar proyectos de alta complejidad, como han sido los trasplantes y cirugías complejas fuera de las provincias centrales.
La sangre es un producto que no se puede fabricar artificialmente, por eso resulta fundamental que cualquier persona con buen estado de salud, mayor de 18 años y menor de 65, y que pese más de 50 kilos, se convierta en donante voluntario y habitual, ya que una sola donación puede salvar hasta tres vidas.
Sólo el haber padecido determinada enfermedad, como hepatitis, SIDA, paludismo y tumores; o consumir drogas endovenosas; o haberse realizado en el último año tatuajes o perforaciones, hacen que una persona no pueda donar en un momento determinado.
En cada caso, el personal de salud que hace las colectas de sangre realizará unas pruebas y algunas preguntas para saber si el donante está en condiciones de realizar la donación.
Al respecto, la Comunidad Homosexual Argentina (CHA) sigue con su reclamo del tratamiento y aprobación en el Senado del proyecto de modificación de la Ley 22.990 de Sangre, sobre los datos de donantes, a fin de adecuarla a los principios constitucionales de igualdad y no discriminación que fue aprobado por la Cámara de Diputados de la Nación.
La CHA propone que en el texto del cuestionario no se haga referencia a la orientación sexual, identidad y expresión de género de las personas, ni de ninguna circunstancia que estigmatice a las personas, como tampoco la sola mención de las prácticas sexuales, porque serían igualmente discriminatorias para el colectivo gay y travesti.
Pedro Paradiso Sottile, coordinador del Area Jurídica de la CHA, planteó que "el actual cuestionario de la donación de sangre es discriminatorio, ya que nos impide donar sangre por el sólo hecho de nuestra orientación sexual".
"Esto promueve la estigmatización de las personas en base a su orientación sexual e identidad de género, utilizando los criterios de grupos de riesgo, que debemos abandonar para siempre".
Silvina Kuperman, jefa del banco de sangre del Hospital de Niños Juan Garrahan, afirmó que en Argentina son donantes de sangre unas 600.000 personas, lo que equivale al 1,5% de la población.
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