Los falsos zombies fueron caracterizados por Don Wade, un experto en maquillaje que se especializa en la creación de heridas artificiales. “Por lo general son cortes, quemaduras, amputaciones, ataques al corazón y ese tipo de cosas”, dijo Wade, agregando que “tengo todos los accesorios para eso. Hoy era la primera vez que he tenido que hacer zombies”.
La idea del ensayo era que quienes estaban disfrazados de muertos vivientes atacasen a otras personas, y éstas corriesen a los distintos servicios para que les suministraran el antídoto y evitar convertirse en zombies.
En este sentido, los trabajadores de emergencias se vieron obligados a tomar decisiones en torno a cómo racionar los medicamentos y qué hacer cuando se enfrentan a muertes masivas.
Los organizadores además añadieron otras aristas a la preparación, tales como la violencia contra el personal de seguridad o el robo de suministros, para reflejar el tipo de desafíos que se plantearían en situaciones de emergencia como ésta.