Reconocido en los setenta y utilizado en distintos países respetando similar tónica en relación a la rivalidad, el juego no es apto para imparciales. Compuesto por un tablero que imita a un campo de juego, se destaca por los casilleros y el atrevimiento de quien quiera ganar

El clásico encuentro en fútbol. Así se llama un juego de mesa que fue algo popular en nuestro país en la década del setenta. Lo fabricaba la empresa Royal y, si bien era destinado para los chicos y chicas, también era habitual que alguna dupla de mayores se prendiera y realizara alguna apuesta. Principalmente esto sucedía si uno era hincha de Boca y el otro de River. En la previa de partidos como el de esta noche por Copa Libertadores eran momentos ideales para calmar la ansiedad jugando a este juego de mesa, pero también de fútbol. Se lo podría comparar bastante con el tradicional Juego de la Oca.

Pasión de multitudes. Eso es el fútbol, según la descripción que hacía el relator José María Muñoz en la previa de cada transmisión radial. Por eso, en las instrucciones dice bien claro que en este juego se combinan dos pasiones: los dados con la práctica del fútbol, de tanto arraigo en el sentimiento lúdico de los argentinos. Por eso constituye un apasionante entretenimiento tanto para los más jovencitos como para adolescentes y mayores que se prenden a jugar en familia. Claro que es mucho más atrapante para aquellos cuyos corazones están ‘pintados’ con los colores de los dos equipos más grandes del fútbol argentino: Boca y River. También hay ediciones que se han fabricado en Montevideo, Uruguay, con el mismo nombre, en el que se enfrentan Nacional y Peñarol.

El juego está compuesto por un tablero que imita a un campo de juego de fútbol. Pero con varios casilleros en toda la cancha. Cada uno tiene un número, hasta llegar al 100. Algunos de esos números están marcados en rojo porque tienen beneficios o castigos para quienes caen en los mismos.

Las reglas son muy sencillas. Pueden participar hasta cuatro personas. Iniciará el juego quien saque el número más alto con el dado. Ese será el momento de realizar las apuestas. Avanzará tantos casilleros como puntos haya obtenido con el mismo. Para la salida, los jugadores de fútbol que se utilizan a modo de fichas deberán estar fuera del tablero y no en el casillero número 1, como erróneamente pudiera entenderse. Esa casilla 1 es para quien obtenga ese número al arrojar el dado por primera vez.

Cuando un jugador cayera en un casillero con número en rojo, deberá ajustarse a lo preestablecido en la tabla que se acompaña en las instrucciones. El juego está cargado de incidencias, tomadas todas del popular deporte. Por ejemplo, amonestaciones, expulsiones, infracciones, posiciones adelantadas, penales, manos, laterales y otros castigos que hacen retroceder al jugador en la cancha. En cambio, hay número rojos que ayudan a avanzar como la ley de ventaja.

El encuentro terminará cuando un jugador llega al número 100, e introduce así la pelota en el arco. Se puede jugar a un gol, por tiempo o a una determinada cantidad de goles.

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