“Nosotros intentamos agotar todos los medios que estaban a nuestro alcance para poder solucionar esto en una mesa de diálogo, pero no te dan bolilla. Patean para adelante, te dicen ‘sí, sí, sí’, y no te dan bola. Todos los gobiernos son iguales, este es igual al anterior”, sostuvo indignado el dirigente en diálogo con un canal de noticias.
En sintonía, ahondó en la situación y dijo que es muy crudo el presente por el que atraviesan y que podría ser mucho peor en caso de no arreglarlo.
“Se vencen 1.200 micros. Multiplicados por dos choferes, cada micro son 2.400 familias que se quedan sin trabajo. Más los propietarios que se quedan sin micro. ¿A alguien le importa esto? Nosotros somos laburantes que queremos laburar de lo que sabemos hacer: transportar gente, no cortar rutas. Esta no es nuestra naturaleza”, completó el hombre.
Se montó un operativo importante para que no suban a la autopista y para que tampoco vayan a la intersección de las avenidas 9 de Julio y San Juan en el barrio de Constitución de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde han realizado ya este tipo de manifestaciones. La congestión se fue resolviendo con el correr de las horas.
Pero paradójicamente, el tránsito que se desplazaba por la Autopista Buenos Aires-La Plata en dirección a Capital Federal, tuvo que circular a muy baja velocidad desde Bernal, a raíz de un operativo de seguridad a la altura de la Usina del Arte, a la altura de La Boca, ante la posibilidad de que los transportistas llegaran hasta allí.
Por efecto transitivo, tanto el puente Nicolás Avellaneda como el Pueyrredón y las arterias de acceso -Debenedetti y avenida Mitre- presentaron durante la mañana fuertes embotellamientos, y como es habitual, los más perjudicados fueron los usuarios de los colectivos, ya que al demorar más tiempo en sus recorridos, se espaciaron las frecuencias de las líneas 22, 85, 98, 129, 148 y 159, entre otras.