Mientras el tacho fue y es el medio de vida, la profesión elegida, el tango es el otro gran amor de estos tres matanceros. 'El sueño del pibe era, por caso, cantar con la orquesta de Juan D'Arienzo y no se dio, pero era el gran sueño del pibe, como aquel que quería llegar a jugar en la primera de un equipo de fútbol', describe Pelusa y sostiene: 'Mi viejo me lo inculcó, le gustaba cantar, agarraba la escoba como guitarra y cantaba el tango para nosotros. Desde chico lo vengo mamando'.
A su turno, Miguel Angel Rey dice: 'Eramos siete hermanos, y mamá cantaba en la kermese de Santos Lugares frente a la iglesia de Lourdes. Me sentaba en un banquito a escuchar como cantaba mi madre y mis hermanas', y recuerda: 'En la pileta del patio mi madre cantaba y mis hermanas cocinaban cantando. Era armonía pura, pese a que no eran tiempos fáciles. Y luego, un poco más grande, nos juntábamos en la esquina con los amigos y, con una viola, cantábamos'.