En cuanto al problema con la ampolla, definió: "No tengo un cráter en la mano, y no tengo ningún problema para jugar con los vendajes... excepto que
cuando saco, siento que la raqueta me puede salir volando y eso me quita confianza para los tiros en el resto del punto. Además, no puedo acelerar el saque, tengo que servir más lento y así, con menos velocidad y control de servicio, no puedo empezar a dominar los puntos, mi servicio no me puede ayudar".
Por su parte, Federer necesitó 3 horas y 15 minutos para despachar a Murray, con quien ahora está 11-10 abajo en el historial. El helvético volvió a mostrar lo mejor de su nivel para llevarse el encuentro por
6-3, 6-4, 6-7(6) y 6-3.
Contra Rafa, contra quien perdió los últimos cuatro partidos y tiene un récord negativo de 22-10, Roger afrontará un desafío mayúsculo luego de cerrar un 2013 sin títulos de Grand Slam. El ganador de este clásico se enfrentará en la final con
Stanislas Wawrinka o
Tomas Berdych.