01 de noviembre 2013 - 15:49
Tricolor, más allá de la desafiliación del club

La historia de Leonardo Adrián Ramírez Acuña con el Deportivo Paraguayo nace de sus raíces paternas. Es que todo arrancó con su padre, quien se afincó en Buenos Aires en 1974, trabajó como periodista de la comunidad. Así se acercó al club Deportivo Paraguayo y con ello les transmitió ese amor a los colores blanco, rojo y azul a sus hijos. "Desde chico me llevaba a ver al Deportivo y así me hice hincha de Paraguayo. Quería jugar al fútbol, a los 7 años ingresé en los infantiles, aunque primero iba para acompañar a mi hermano mayor", recuerda.

De ese modo, siguió en las inferiores, hasta que en 2003 el club quedó desafiliado, entonces recaló en las inferiores de All Boys y luego volvió al club. Debutó en Primera en febrero de 2006 ante Liniers, en Villegas ("entré en el segundo tiempo cuando el DT era Simón Feldman").

Experiencia internacional

Luego fue a probar suerte al fútbol paraguayo. Integró el plantel de primera de 12 de Octubre, más tarde llegó a Cerro Porteño, ya que había convenios entre esos clubes para prestar juveniles. "Ese año 2007, volví para las fiestas, extrañaba mucho y me quedé. En enero de 2008, me apareció una chance para ir a Central Córdoba de Rosario. Hice una prueba y el DT de ese momento, el Bocha Forgués me quería, pero nunca mandaron el transfer desde Paraguay y me quedé con las ganas", comenta. De allí, partió a Tacuarí de Paraguay, en donde jugó con Víctor Amarilla, un referente del fútbol guaraní, pero como no le pagaban muy seguido decidió pegar la vuelta.

"Ahí comencé a trabajar en la marroquinería y le debo agradecer siempre a Sergio Micieli, quien era en ese momento, técnico de Yupanqui (luego tuvo dos pasos por Paraguayo) que me hizo un lugar. Y en 2009 volví a al Deportivo Paraguayo de donde ya no me fui más", rememora y establece que el amor es más fuerte: "A pesar de no haber estado, siempre seguí al equipo. Es que aquí viví muchas cosas", afirma.