p SE CLASIFICO A CUARTOS DE FINAL CON UNA PALIZA TACTICA A RACING. LO SUPERO DESDE EL ARRANQUE EN ACTITUD Y JUEGO Y ASI DISIPO LAS DISCUSIONES DE LA SERIE. AHORA DEBERA ENFRENTAR AL OTRO CLUB DE AVELLANEDA: INDEPENDIENTE.

C uando rueda la pelota se acaban las discusiones. El deseo por excelencia en el área de la caballerosidad deportiva dice: que gane el mejor. Y así fue. River no dejó dudas a la hora de fundamentar su clasificación a los cuartos de final de la Libertadores. Un categórico 3 a 0, con sensación a oferta en relación a la superioridad que hubo de un equipo sobre el otro, selló la discutida serie frente a Racing con un argumento futbolístico sin lugar a apelaciones.

River lo ganó de principio a fin: desde la actitud primero, desde el juego después y, en todo momento, en la exposición de personalidad de los protagonistas con una y otra camiseta. Mientras Racing caminaba el terreno tratando de definir cómo se iba a desarrollar el trámite, River era una tromba que en apenas media hora logró sacar dos goles de ventaja como producto de sus méritos.

En el arranque Racing amagó con acercarse con mucha gente al área de Armani; River, en cambio, prescindió de amenazas y fue directamente a los bifes. En una jugada a 100 kilómetros por hora, con toques de primera entre Montiel, Borré y Nacho Fernández, Montiel le sirvió a Pratto el primer gol con definición precisa también a un toque. Iban apenas 10 minutos y River le pegaba un directo al mentón a un equipo al que se le aflojaron las rodillas de allí hasta el final.

Es cierto que Armani, una vez más, volvió a lucirse con tres tapadas brillantes con las que evitó que el partido recobrara su vida cuando, en la segunda parte, el 2 a 0 parecía una distancia enorme para remontar. El tiro de gracia lo había recibido allá por los 36 de la parte inicial, cuando inexplicablemente, Neri Cardozo le regaló un tiro libre a Palacios quien armó una réplica letal que se ensució en la medialuna rival pero que, con otro error, Zaracho habilitó al mismo Palacios para que, de zurda, definiera contra el segundo palo.

En el complemento, Coudet mandó a Guillermo Fernández, Racing se adelantó un poco, pero Centurión generaba poco desequilibrio y Bou, que participaba poco, cuando lo hacía fallaba. En cambio River tenía a la mayoría de sus individualidades encendidas, veloces y aportando explosión en cada intervención: Montiel y Casco con sus trepadas, Palacios, el colombiano Quintero y Borré, el más determinante en el circuito de ataque.

Llegaron las atajadas de Armani que, en contraposición tuvieron otras tantas de Arias, quien evitó en varias ocasiones que la ventaja fuera aún mayor al 3 a 0 que anotó Borré, a la salida de un corner, con la tranquilidad de quien se divierte con sus hijos en una plaza: sólo debió poner el pie y, sin resistencia, clavó la pelota contra un poste.

El final tuvo lugar para un capítulo que rayó el escándalo, expulsiones de Centurión y Enzo Pérez por exceso de revoluciones y clasificación para River que ahora deberá vérselas con el otro vecino de Avellaneda: el Independiente de Holan que promete un nuevo duelo apasionante por un lugar en la semifinal.

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