"Recuerdo que hace tres años estaba asignado en el retén de la carretera Mérida-Campeche, ya eran como las cuatro de la mañana y a esa hora la afluencia de autos baja considerablemente. Estaba parado en alerta mientras mis compañeros descansaban, cuando de pronto vi a una niña que venía caminando, en dirección de la carretera hacia Mérida, estaba descalza, a unos 50 metros de mi. Sentí un escalofrío muy fuerte en todo el cuerpo, pero aún así, con cierta precaución, caminé hacia ella para llamarla y preguntarle qué hacía ahí sola a esa hora, pues creí que a lo mejor habría ocurrido un accidente. Conforme me iba acercando vi raro el rostro de la niña, como si tuviera los ojos rojos y por instinto me detuve y la llamé, pero esta no me hizo caso, le insistí tres o cuatro veces pero nada, hasta que de pronto veo que se me acerca uno de mis compañeros y me pregunta a quién estaba yo llamando. Cuando le dije que a la niña, al mismo tiempo apunté hacia ella para que la viera, pero ya no había nadie ¿A dónde fue? No me lo explico, no había donde se resguardara, ya que, además en días previos, había sido luna llena y parte de la carretera estaba iluminada, por lo que no había forma que la falta de luz hiciera que no la viéramos, desapareció como si se le hubiera tragado la tierra. Mi compañero al principio no me creyó, pero sabe que yo no bromeo con ese tipo de cosas y se quedó muy pensativo, yo puedo jurar por mis hijos que lo que vi es real y no fue una visión. Para mi sorpresa, al día siguiente varios compañeros me preguntaron sobre la aparición que vi, es que ellos tuvieron la misma experiencia".