La descripción que hacía la joven de los seres que se movilizaban en su dormitorio y a los que incluso, presa de una desesperación en aumento porque extrañamente no lograba despertar a su marido, perseguía hasta que las presencias se filtraban por las paredes de la casa, como si fueran fantasmas, significó un llamado de atención para los investigadores.
"Tal como lo contaba, la situación revelaba que estábamos frente a un caso típico de visitantes de dormitorio, por lo que con Eduardo indicó Flotta- decidimos iniciar el protocolo de encuesta aplicable para estos casos".
Sin embargo, la experiencia relatada por la mujer no permitía enlazar el caso con los visitantes de dormitorio, entendiendo por estos la presencia de entidades extraterrestres aparentemente interesadas en recoger células para intentar una posible hibridación.
"Había una serie de elementos que colisionaba con la posibilidad de los visitantes, aun a pesar que el grupo sanguíneo 0 RH positivo de la muchacha alentaba a que se estuviera frente a esa casuística", puntualizó la investigadora.
En el abordaje realizado, Flotta y Grosso se fueron alejando de aquel pálpito original porque los aspectos fisiológicos habituales generados por los visitantes no se daban en este caso. Por ejemplo, la joven nunca tuvo hemorragias ni diuresis abundante y mucho menos presentaba cicatrices o la hematoma de extracción de sangre que es un elemento que siempre llama la atención.
la protagonista de esta historia nunca atravesó otra particularidad registrada en anteriores casos de visitantes de dormitorio como la denominada parálisis de sueño, dado que en la mayoría de los casos siempre se levantó de la cama y persiguió a los pequeños seres. Tampoco la mujer experimentó estrés, cansancio extremo o dolores musculares.
Destellos y ruidos
Uno de los datos llamativos era que las apariciones que señalaba la joven estaban acompañadas por destellos y ruidos en la casa y algo que llamó la atención de los investigadores fue que el fenómeno tenía relación con alguna llamada telefónica o visita de familiares del matrimonio. "En ese punto empezamos a darnos cuenta que estábamos en presencia de otra situación, en función que todo parecía encuadrar en un caso da fantasmogénesis, es decir que la propia mujer era quien generaba esas presencias que consideraba como apariciones". Los test parapsicológicos que Grosso y Flotta le realizaron a la joven demostraron que el nuevo rumbo tomado por la investigación era el correcto: los resultados indicaban una alta capacidad paranormal que daba lugar a la fantasmogénesis, es decir que los seres espectrales que la joven veía eran creados por sí misma.Y no era eso solo: también los fenómenos parapsicológicos conocidos como raps, los ruidos que resonaban en toda la casa, y fotogénesis, por los destellos de luz tenían el mismo origen: la mujer que sin proponérselo producía actividad paranormal en su chalet de José C. Paz.
Poltergeist en un chalet del Conurbano
Liliana Flotta destacó a MAS ALLA DEL MISTERIO que los fenómenos producidos por la joven esposa en José C. Paz, encuadra en el concepto de poltergeist y acerca del caso puntual de fantasmogénesis, puntualizó que se trata de una manifestación paranormal "para nada común". De hecho consideró que el marido "percibía los ruidos que efectivamente su propia esposa lograba generar de la casa" y aseveró que las pruebas realizadas en el lugar para detectar de impregnaciones de energía que justificaran eventuales fantasmas, "tampoco arrojó resultados positivos".
La impronta de uno de los seres, marcada en el sillón
La potencia del cuadro paranormal de la joven tuvo otras manifestaciones realmente extraordinarias, según planteó Flotta. Una de ellas fue que en una serie de fotografías que la investigadora tomó en el living de la casa, era posible distinguir sobre la tela de un sillón, como si fuese una impronta, la figura de uno de los seres que se le manifestaban a la chica, por entonces recién casada.
La apariencia de esos seres que la joven describía en sus relatos a los investigadores, fue una de las razones que llevó a Grosso y Flotta a suponer la posibilidad de visitantes de dormitorio.
De acuerdo a lo que narraba la mujer, las apariciones que tenían lugar durante la noche correspondían a seres pequeños, de cabeza grande y ojos almendrados color negro, que aparecían atravesando paredes entre destellos de luz verde.