Como dijimos
el piloto cordobés y el tenista correntino se prendieron fuego con los bagres y se divirtieron en grande. A tal punto que cerca del mediodía decidimos ir a testear otras especies a zonas bajas de la isla Oyarvide. Pero
las taruchas y dorados faltaron a la cita, presumiblemente porque las primeras ya entraron en tiempo de desove y porque los segundos todavía no arribaron en masa al gran estuario.
En una jornada que debía ser corta pues el Yacaré se tenía que volver a Corrientes, emprendimos el regreso tocando algunas lagunitas interiores, pero se dio el mismo resultado que en Oyarvide: las tarus
no tocaban las anguilas que les poníamos de cebo. Incluso en una del as "cuevitas" del guía Hiralde, se llegaron a mostrar lomeando tranquilas, pero ninguna taru se abalanzó sobre nuestras carnadas naturales o artificiales, ya que en mi caso probé suerte con el baitcast tirándoles ranas de goma con antienganches.
El saldo de la jornada fue altamente positivo pues el Yacaré, que nunca había pescado especies marinas, quedó encantado con la situación de pesca y
prometió volver con su propia lancha a probar suerte una vez más con los mimosos. Y para esa revancha
se anotó Bebu Girolami, acostumbrado a picar en punta, quien ya atesora en su historial grandes dorados y surubíes. Una revancha en la que, si nos dejan, prometemos volver a estar.